Melania Trump, durante su viaje a Egipto
Melania Trump, durante su viaje a Egipto - AFP

Melania Trump se siente «la persona más acosada del mundo»

La primera dama de EE.UU. dice que no le importan los rumores sobre las infidelidades de su marido

WashingtonActualizado:

Melania Trump es una primera dama inusual. No por las supuestas infidelidades del marido, que ya padecieron predecesoras suyas. Tampoco por su sigilo y discreción, que la han convertido en una figura casi transparente en la Casa Blanca. Tampoco es la primera en haber nacido fuera de EE.UU., pues ya era ese el caso de Louisa Adams, mujer del sexto presidente. Sí es distinta, sin embargo, porque se busca en cualquier gesto o declaración suya una enmienda a su polémico marido. Y Melania Trump está harta, según dijo en una de las pocas entrevistas que ha dado desde que llegó a la Casa Blanca. Preguntada por las aventuras del presidente con actrices porno, dijo: «No es algo que me importe o en lo que esté centrada. Soy madre y primera dama, y tengo cosas mucho más importantes sobre las que pensar y a las que dedicarme. Ya sé que a la gente y a los medios les gusta rumorear sobre nuestro matrimonio».

Ha regresado la primera dama de su primer viaje al extranjero, durante el cual visitó Malawi, Gana, Kenia y Egipto, y se ha encontrado con que la inmensa mayoría de las informaciones publicadas sobre ella tienen que ver con su estilo y la elección de su ropa. «Me gustaría que la gente se fijara más en lo que hago y menos en lo que llevo», dijo durante aquel viaje, donde fue criticada por lucir un «salacot», uno de los iconos del imperio colonial británico. «Creo que soy la persona a la que más se le hace bullying’ del mundo», dijo Melania Trump en la entrevista, emitida en el canal de televisión ABC el jueves por la noche. El entrevistador, Tom Llamas, parecía no salir de su asombro: «¿De verdad cree que es usted la persona más acosada del mundo?». «Una de ellas, si considera lo que se dice de mí», respondió.

Cada primera dama suele adquirir una agenda propia. Hillary Clinton eligió -sin éxito- la reforma sanitaria. Laura Bush, la alfabetización de niños. Michelle Obama, la lucha contra la obesidad. Y Melania Trump ha optado por combatir el ciberacoso, una batalla curiosa dados los constantes ataques de su marido a contrincantes suyos, a los que ha tildado de «bajos en coeficiente intelectual», «retrasados mentales» o «maleantes».

Los recientes libros sobre la Administración de Trump han revelado que el presidente y la primera dama se ven relativamente poco, hacen vidas separadas e incluso duermen en habitaciones distintas.