María Teresa Campos
María Teresa Campos - GTRES

María Teresa Campos, toda una superviviente

La intervención que le realizaron este lunes a la presentadora de televisión no ha sido el único susto que ha tenido en los últimos años

MADRIDActualizado:

María Teresa Campos ha dado un buen susto a sus seguidores al ingresar en urgencias el pasado fin de semana. Fue la pequeña de sus hijas, Terelu, la que informó esa misma noche que su madre se encontraba ingresada solamente por precaución por «fuertes dolores abdominales», según confirmó después su también hija Carmen Borrego en «Sábado Deluxe». La situación dio un giro este lunes al trascender la noticia de que Campos había tenido que ser operada. En el informe del centro médico se puede leer que la paciente ha sido intervenida por un «cuadro de suboclusión intestinal secundario a un cuadro adherencial por cirugía ginecológica previa». La intervención, «por técnica laparoscópica», se ha hecho «sin ninguna incidencia». En este momento se encuentra «en observación médica evolucionando favorablemente».

«La paciente Doña María Teresa Campos Luque ha sido intervenida quirúrgicamente este lunes por un cuadro de suboclusión intestinal secundario a un cuadro adherencial por cirugía ginecológica previa. La intervención por técnica laparoscópica ha transcurrido sin ninguna incidencia. Se encuentra en observación médica evolucionando favorablemente», se puede leer en el parte emitido por el centro. Pero este no ha sido el único susto de la presentadora de televisión en los últimos años. El mayo de 2017 sufrió una isquemia cerebral –disminución de la circulación sanguínea– en territorio vertebrobasilar- de la que se recuperó por completo. Y es que María Teresa Campos es toda una superviviente, pese a que los desencantos en su vida han sido muchos.

El susto de su vida

Hay temporales que duran días, incluso varias semanas, pero la tormenta que atravesó la vida de María Teresa Campos en mayo de 2017 parecía que había cogido fuerza al tocar tierra y se había convertido en un huracán de varios años. A sus 75 primaveras –el 18 de julio cumplirá 76–, la presentadora, nacida en Tetuán (Marruecos), ha tenido que ver cómo parte de lo que había construido se derrumbó como un castillo de naipes. Como si de fichas de dominó se tratarán, uno a uno fueron cayendo algunos de los pilares más importantes de su vida.

La cancelación de su programa «¡Qué tiempo tan feliz!», en febrero de 2017, con el que tantos éxitos cosechó, supuso un gran disgusto para esta periodista de raza que comenzó su carrera en los micrófonos de Radio Juventud de Málaga, cuando apenas tenía 15 años. El reality sobre su familia, «Las campos», tampoco fue una fuente de alegrías. La sobreexposición pública a la que se sometió al abrir las puertas de su casa –junto con la compañía de sus dos hijas, Terelu y Carmen–, unida a las fuertes críticas que recibió por parte de algunos de compañeros de profesión y amigos, supuso un detonante más. Tampoco ayudaron los problemas que tiene con Hacienda, deuda que en 2015 se cifraba en 800.000 euros. La presentadora, que llegó a ganar una buena suma de dinero en su mejor momento profesional, tuvo que poner a la venta varias de sus propiedades para hacer frente al fisco.

Una de las pocas alegrías que ha tenido en los últimos años fue la llegada a su vida del humorista Edmundo «Bigote» Arrocet, con el que recuperó la fe en el amor después de que el periodista radiofónico José María Borrego Doblas, su único marido y padre de sus hijas, decidiese quitarse la vida de un disparo en 1984. Sin embargo, lo que comenzó como un idílico romance en el verano de 2014, se empañó con la aparición de unas imágenes del cómico en compañía de una mujer en su piso de soltero. Aunque se trataba de su socia y amiga, el daño ya estaba hecho. Lo cierto es que no había semana en la que la familia Campos o la pareja de la presentadora no apareciese en las revistas del corazón el pasado año. Primero por la «infidelidad» de Bigote y después por Terelu y sus supuestos problemas con la comida. Que su pareja decidiese concursar en «Supervivientes» tampoco fue una bendición. De primeras, María Teresa expresó su negativa aunque, con el paso de las semanas y siguiendo sus pasos por Honduras, su opinión ha cambiado y se siente orgullosa de su pareja.

Todo esta espiral negativa supuso una fuente de tensión continua que acabó por desgastar a la presentadora. De hecho, la matriarca del clan confesó que, tras sufrir un mareo en su programa y con tantos frentes abiertos (profesionales y personales) tuvo la necesidad de acudir al médico. «Ha sido mandarme una cosita ansiolítica, que no voy a decir qué es, y se me quitaron los mareos. Me lo han mandado para reducir el estrés, porque además de lo que tengo en las cervicales, estoy estresada», confesaba en televisión en su momento. Y es que los que la conocen bien aseguran que Teresa digiere muy mal los disgustos.

No es extraño que todos estos problemas le pasasen factura. En mayo de 2017 se llevó «el susto de su vida» cuando ella misma se dio cuenta de que algo le estaba pasando cuando sufrió anomalías en la visión de su ojo derecho y un mareo en la ducha. Estaba sufriendo una isquemia cerebral –disminución de la circulación sanguínea– en territorio vertebrobasilar. Después de dos días en la UCI, la comunicadora presentó una leve mejoría y fue trasladad a planta, en la que recibió alguna que otra visita, como la del propio Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset España, que le expresó sus mejores deseos.

Una salud debilitada

La fortuna no ha sonreído a la familia Campos, en cuanto a salud se refiere, con el cáncer ligado estrechamente a sus vidas. Primero fue la propia Campos quien tuvo que enfrentarse hace 20 años a un cáncer de garganta; en 2001, a su hija Carmen le dignosticaron un tumor en el útero y en 2012 fue el turno de Terelu, con uno de mama. Afortunadamente todos cogidos a tiempo. Pero el verdadero varapalo fue la inesperada muerte de su hermana, Araceli, en agosto de 2015, también por lo mismo. Los que la conocen dicen que la periodista no ha vuelto a ser la misma desde ese momento. Ahora solo queda esperar a que se recupere por completo.