Mara Recatero, con su premio Mayte. Javier Prieto

Mara Recatero, ganadora de un premio de teatro Mayte teñido por la pasión

MADRID. ABC
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El premio Mayte ha llegado a su trigésima edición, consolidado como uno de los más queridos y prestigiosos galardones del teatro español y envuelto en la pasión que genera todo lo relacionado con el arte escénico vivo como se pudo comprobar en la entrega correspondiente al galardón de este año. La directora Mara Recatero, por su trabajo en «Cyrano de Bergerac», fue la ganadora del premio, dotado con medio millón de pesetas y una escultura de Venancio Blanco. Por primera vez en la historia del galardón, se produjo un triple empate en la penúltima votación entre la finalmente galardonada y las actrices Magüi Mira y María Jesús Valdés, que a la postre fue la otra finalista. El agradable tono de la velada, marcado por la expectación por conocer el fallo del jurado, se vio fugazmente alterado por los gritos del actor Manuel Gallardo, quien, aparentemente bajo los efectos de alguna saturación etílica, protestó por la decisión del jurado con gritos de «¡Fuera, fuera!» y «¡Tongo!». Al parecer, el actor, padre de Nuria Gallardo, actriz que figuraba entre los doce finalistas del Mayte de este año, mantiene ciertas diferencias con el equipo rector del Teatro Español por haber sido excluido del reparto de «Eloísa está debajo de un almendro», de Jardiel Poncela, que se representa en el coliseo madrileño con dirección de Recatero. Tal vez por esos motivos, protestó airadamente por el fallo mientras se levantaba de su mesa en el comedor de Mayte Commodore. El actor Ramiro Oliveros, que actualmente interpreta uno de los principales papeles de la obra de Jardiel, le recriminó por su actitud, y Gallardo le insultó reiteradamente llamándole «¡Pelota!». Las descalificaciones, ya más subidas de tono, las extendió también a Concha Márquez Piquer, esposa de Oliveros, que intentó mediar. Los presentes hubieron de sujetar y calmar a Oliveros que, visiblemente enfadado, se había levantado de su asiento mientras Gallardo abandonaba el local.

La cosa, afortunadamente, no pasó de ahí y pese a lo desagradable del asunto —que motivó una rotunda respuesta subrayando la limpieza del fallo del jurado por parte de su presidenta, Emma Penella— el resto de los presentes en la cena de los Mayte, la mayoría nutrida representación de los distintos estamentos de la profesión teatral, aplaudió calurosamente el merecido premio de Mara Recatero. Cerraron el acto con unas palabras el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, y el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano.