MÁLAGA, FRITURAS DE PESCADO

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GASTRONOMÍA

Llegamos, en el ecuador de nuestro viaje, al litoral malagueño. La variada y compleja oferta de restaurantes costeros de esta provincia nos obliga a dividir el recorrido en dos etapas. La primera, desde Nerja hasta la capital. Y dejamos para mañana la Costa del Sol, entre Torremolinos y Estepona. Estamos en la tierra de las frituras de pescado, que aunque se extienden por toda Andalucía por algo se conocen como «fritura malagueña». Pescados pequeños -boquerones, pijotas, acedías, salmonetitos, calamares o chopitos-, que se enharinan con finura y se fríen con mimo en aceite limpio y bien caliente para darles el punto adecuado. Un plato ligero, atractivo a la vista por sus tonos dorados, con sutiles sabores de mar. De entre todas, las de boquerones son las más representativas. Esos «victorianos» -así llamados porque los mejores se capturan en la playa del Rincón de la Victoria- pequeños y delicados, que se fríen en panoja, unidos por la cola. Si puede, espere a los de septiembre, son los mejores. En la popular playa de El Palo, el barrio de pescadores malagueño, se alinean los restaurantes donde hacen muy bien estos boquerones y el resto de «pescaítos». La oferta se completa con espetos de sardinas, mariscos y guisos marineros. Uno de los más recomendables es Casa Pedro. En el Paseo Marítimo de Málaga, Adolfo es un clásico que combina platos tradicionales con propuestas modernas como la porra de bogavante. Por último, suban al Parador de Turismo de Málaga Gibralfaro. Además de las vistas, su restaurante de cocina malagueña es uno de los mejores de la red de paradores: desde una excelente fritura hasta un taco de corvina con langostinos.

CARLOS MARIBONA