Un lunes cualquiera en Nueva York
Sarah Jessica Parker.

Un lunes cualquiera en Nueva York

JAVIER CORTIJO | MADRID
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Con la alfombra roja de Cannes ya enviada a la tintorería, y como si fuera un golpetazo de timón del Google Earth, el foco de atención del mundillo cinéfilo y lentejuelero se ha trasladado a Nueva York. Aunque últimamente la ciudad que nunca duerme anda volcada en convocar a todas las sirenas de los siete mares para que entonen su melodía de seducción para que LeBron James se vista la amojamada camiseta knickerbocker, también hay sitio para fastos y hasta chirigotas de diverso postín.

Por ejemplo, la convocatoria que protagonizaron el pasado lunes las protagonistas de «Sexo en Nueva York 2», que pisaron con garbo el suelo del Radio City Music Hall con motivo del estreno de la-secuela-del-remake más esperado del año. Para la ocasión, Sarah Jessica Parker, Kim Catrall, Kristin Davis y Cynthia Nixon vistieron sus más «fluoradas» y volatineras galas con etiquetas de relumbrón (Valentino, Carolina Herrera, Naeem Khan o Jean Desses), aunque viéndolas así reunidas en cuadrilla parecían una versión de «Parchís» (o «Gominolas», si se prefiere) estilo «señora ya mayor». También asistieron otros miembros del reparto como Chris Noth, John Corbett o Jason Lewis y un puñado de «celebrities» como Jennifer Love Hewitt, Donald y Melania Trump o Petra Nemcova.

Algo más de seriedad y sobriedad impuso el clan Douglas en el homenaje que la Sociedad Cinematográfica del Centro Lincoln rindió a Michael, concediéndole el prestigioso premio Chaplin, enganchándole así a una elitista nómina de antiguos condecorados del calibre de Lord Laurence Olivier, Bette Davis, James Stewart, Michael Caine, Clint Eastwood o, en la última edición, Tom Hanks. Ilustre compañía, desde luego. Una buena nueva para que el «nieto del trapero» encajara un año complicado, principalmente por la condena de cárcel para su hijo Cameron por tráfico de drogas.

Durante el homenaje, el actor y productor contó con el apoyo de colegas como Danny De Vito, Milos Forman o Tobey Maguire, y del calor de sus padres, los veteranísimos Kirk y Anna (quienes, por cierto, este sábado celebran sus 56 añazos de matrimonio) y de su esposa, una enjuta Catherine Zeta-Jones que, como siga con su leonina dieta, podría ser admitida como tercera hermana Olsen (a pesar de que, en su reciente desnudo en la revista «Allure», no tenía ni un gramo de más ni de menos). Lo que da de sí un lunes cualquiera en la Gran Manzana, en fin.