La lancha de Sonny Crockett, a la venta por 20 millones de dólares

La mítica embarcación de la serie «Corrupción en Miami» tiene once metros de eslora y dos motores Mercury

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Si es usted un nostálgico de «Corrupción en Miami» y quiere sentirse Sonny Crockettsurcando las aguas de color esmeralda de Florida a bordo de la auténtica lancha superrápida de la exitosa serie de los 80, esta es su oportunidad. Solo tiene que desembolsar los 20 millones de dólares (cerca de 18 millones de euros) que su dueño pide por ella.

David Martino es un empresario fanático de «Miami Vice», emitida en España bajo el título de «Corrupción en Miami», y se propuso hace años preservar algunos de los elementos más icónicos del atrezo de la serie de televisión. De la colección de objetos que ha reunido destaca la Scarab 38’ KV original, construida en 1986, que pilotaba el actor Don Johnson en el papel del agente antinarcóticos James «Sonny» Crockett, que junto al detective Ricardo «Rico» Tubbs, interpretado Philip Michael Thomas, se encargaba de limpiar Miami de maleantes. Para Martino, se trata de «la pieza de colección más icónica de la cultura pop del mundo». «Es una obra de arte en movimiento, una obra maestra, el picasso de las embarcaciones», enfatiza en declaraciones a ABC.

Con más de once metros de eslora y dos potentes motores Mercury, su casco está fabricado con kevlar, un material especialmente resistente para la navegación a alta velocidad. En su diseño participó el propio Johnson, según asegura el actual propietario.

Pero, más allá de sus características técnicas, la lancha simboliza el espíritu de una serie que cautivó a los espectadores de medio mundo con su sugerente atmósfera de glamur ochentero entre playas y palmeras, en el que no faltaban descapotables despampanantes y esculturales mujeres en bikini, además de una particular estética en la que las holgadas americanas sobre una camiseta que lucía Don Johnson eran marca de la casa. «Corrupción en Miami» contribuyó a forjar la fama de la gran metrópoli del sur de Florida como exótica capital del lujo y la sensualidad, aunque también como nido de criminales de lo más variopinto, una fama que ha acompañado a la ciudad desde entonces. «No ha habido otra serie en la historia que haya tenido tal impacto internacional», llega a decir David Martino. «Es increíble cómo está todavía resonando por todo el mundo, con una audiencia en las reposiciones más potente que nunca», asegura.

Pasar el testigo

¿Y por qué su propietario vende ahora la lancha por la que tiene tanto aprecio? «Hay una hora para pasar el testigo y ese momento ha llegado», afirma. A su juicio, la embarcación debería ir a manos de un museo o de un coleccionista que pueda exponerlo «orgullosamente al público», o a una cadena de televisión.

Sobre los 20 millones de dólares que pide por ella, afirma que «se llega a pedir hasta 75 millones por automóviles de colección, pero hay cientos de vehículos famosos». En cambio, sostiene, la lancha de «Miami Vice» es «una categoría en sí misma».

En el precio va incluido, además, un falso Ferrari Daytona Spyder, que en realidad es un modelo de Corvette reconvertido que se usó en las primeras temporadas, pero que luego hugo que cambiar por un verdadero Ferrari Testarossa tras la demanda del fabricante de coches italiano. El ejemplar de David Martino, en concreto, no llegó a aparecer en pantalla.