Keith Richards
Keith Richards - Daniel G. López

Keith Richards, «harto» del «infame» estilo de vida rodeado de drogas y alcohol

Su día comenzaba con un porro de marihuana mañanero, auque su verdadero problema siempre fue con otras sustancias más duras -la cocaína y la heroína-, además del acohol

MadridActualizado:

Es el vivo retrato de una época en la que el rock and roll se exhibía ante el mundo como un seductor y excitante vehículo de bajas pasiones, glamour pendenciero, euforia electrizante y revueltas descontroladas. Aún hoy, entrados ya en su quinta década de actividad y enfilando alegremente la cuesta de los setenta, Keith Richards y el resto del grupo «The Rolling Stones» -Mick Jagger, Charlie Watts y Ron Wood- siguen a lo suyo, prometiendo amor en vano y simpatía por el diablo e intentando ensartar una pluma en un corazón para demostrar que, al fin y al cabo, esto sólo va de rock and roll. Ni más ni menos que eso.

El pasado mes de diciembre, el guitarrista confesó a la revista Rolling Stone que dejó el alcohol «y todo lo demás» hace un año. El mito no ha caído del todo, porque confesó que aún bebía «una copita de vino o una cerveza de vez en cuando», pero según explicó en la entrevista, realizada en compañía de su socio Ron Wood, se ha desenganchado de la bebida «porque estaba harto».

Esta semana, dos meses después de su confesión, el artista ha vuelto a conceder una entrevista «Mojo»: «Ahora tomo un poco de vino con las comidas, y una Guinness o dos, pero por lo demás... nada. Es como la heroína: el experimento ha terminado», explicó. «Eso sí, si te encuentro en un bar y me dices: '¿Quieres un trago?' ¡No lo rechazaría! No soy un puritano en estos asuntos. Es sólo que ya no está en mi menú diario», puntualizó.

Nunca ha sido un secreto el coqueteo de Keith Richards, guitarrista principal de los Rolling Stones, con las drogas. Su día comenzaba con un porro de marihuana mañanero, auque su verdadero problema siempre fue con otras sustancias más duras -la cocaína y la heroína-, además del acohol. Las primeras las dejó en 1977 después de ser detenido en Canadá por posesión de heroína. Fue el momento en el que dijo basta.

Su rutina a la botella se resistió mucho más. Durante las Navidades pasadas, Richards tomó la determinación, por enésima vez, de dejar el alcohol. Era la hora de reducir el ritmo vertiginoso. Parecía otro intento de los muchos que había tenido, pero por el momento está teniendo éxito.