Julio Iglesias y Javier Sánchez
Julio Iglesias y Javier Sánchez - CHRISTIAN PALMA / ROBER SOLSONA

Julio Iglesias y Javier Sánchez, el tercer asalto de la batalla judicial más larga

El valenciano ha ganado el último envite en la lucha que comenzó su madre en 1992 para ser reconocido como hijo de Julio Iglesias. Pero él no se da por vencido. Así será el nuevo campo de batalla

MADRIDActualizado:

«Para Julio Iglesias seré su mayor error, pero no voy a pedir perdón por haber nacido». Cuando Javier Sánchez Santos dio estas declaraciones en exclusiva a ABC era noviembre de 2017 y el Juzgado de Primera Instancia Trece de Valencia todavía no había admitido a trámite la demanda de paternidad contra el cantante. Habló entonces sobre los avatares a los que él y su familia se habían enfrentado durante las últimas tres décadas. Su madre, la bailarina Maria Edite Santos, había sido la gran damnificada en esta historia. Esta semana, cuando se conocía el fallo de la sentencia que ha dado la razón a este joven de 43 años, Sánchez admitía que su lucha es por ella, aunque ahora no ha querido hablar con este periódico porque ha pactado una exclusiva con una revista que sale los miércoles.

En la sentencia, el juez insta al Registro Civil a sustituir en su partida de nacimiento el nombre de Rafael Antonio Sánchez Sánchez -su padre adoptivo, que figura como biológico-, por el de Julio Iglesias. «Javier está decidido a llevar el apellido de Iglesias en cuanto la sentencia sea firme», explica su abogado, Fernando Osuna, a ABC.

Aunque siempre ha mantenido que el dinero le da igual, Sánchez tendrá derecho a una fortuna que se estima en 850 millones de euros. «Sería una tercera parte -es decir, el 33 % del patrimonio de Iglesias- compartido con los ocho hermanos que tiene», apostilla Osuna, quien añade que a Sánchez no le afectaría que el cantante no sea residente en España desde hace cuarenta años: «Si el patrimonio está en el extranjero no hay ningún problema para reclamarlo a través de la legislación española».

Sánchez y Osuna están centrados en el segundo asalto, que comenzará cuando el abogado de Iglesias, Fernando Falomir, y la Fiscalía recurran la sentencia de esta semana al considerar que el caso de Sánchez es «cosa juzgada». Para comprender esta cuestión cabe remontarse a 1992, cuando Edite Santos, teniendo su hijo 13 años, presentó una demanda civil de paternidad contra Iglesias en el Juzgado de Primera Instancia Trece de Valencia. La misma sala que esta semana daba la razón a Sánchez, se la dio entonces a su madre. En aquel momento a Iglesias se le pidió dos veces que se realizase una prueba de ADN y él se negó. En el trámite del procedimiento, el juez no podía obligarle a someterse al test, pero esta doble negativa y las fotografías y testigos que presentó Edite, dieron la razón a la bailarina.

Testigos «comprados»

Falomir recurrió la sentencia ante la Audiencia Provincial de Valencia alegando «errores de forma», ya que al cantante no se le había notificado personalmente que debía realizarse la prueba. Esta vez, en segunda instancia, Iglesias aportó dos testigos que dijeron que habían mantenido relaciones íntimas con Edite durante los días en que ella afirmaba haber estado con Iglesias en Sant Feliu de Guíxols. «Tras el juicio en primera instancia se pusieron en contacto con nosotros estos hombres informándonos de estos encuentros y por eso los presentamos después, porque también podían ser los padres del chico», cuenta Falomir a ABC, algo que contradijo Sánchez en 2017: «Mi madre a esos tipos no los conocía de nada. Fueron dos testigos comprados por Julio. Pero todo eso fue aceptado por el tribunal». La Audiencia Provincial consideró que una paternidad era algo muy serio y revocó la sentencia anterior para darle la razón al cantante.

Aunque fueron muy importantes los testimonios de esos hombres, Falomir dice que no les ha citado porque no tiene forma de localizarlos. En la sentencia de esta semana el juez alegó que en el hipotético caso de que Edite hubiera mantenido relaciones con ellos no eximía a Iglesias de ser el padre de Sánchez porque el cantante no negó en los 90 haber mantenido relaciones con la bailarina. Argumentó también la nueva negativa de Iglesias a hacerse la prueba y el parecido físico que existe entre él y Sánchez.

Edite recurrió el fallo de la Audiencia ante el Tribunal Supremo, que dio carpetazo al asunto en 1999 manteniendo la sentencia que daba la razón a Iglesias. En 2004, Sánchez presentó otra demanda en un juzgado de Marbella, donde no se admitió al considerarse cosa juzgada.

Ahora la situación es distinta. Aunque Falomir insiste en que no hay pruebas sólidas, la filiación está reconocida y argumentada en esta nueva sentencia, y además es un derecho constitucional que debe imponerse y primar sobre la cosa juzgada. Aún así, la batalla judicial definitiva entre Sánchez e Iglesias se prevé larga.