Jesulín y el doctor Chacón, que atendió a María José Campanario, tras el alumbramiento

Jesulín de Ubrique asistió al nacimiento de suhija en pleno Viernes Santo

Por Roseta L. del Valle
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Tanto valor como el que exhibe en la plaza y más entemplanza y entereza que ante un miura arrojó Jesulín en el quirófano en el que su esposa, María José Campanario, lidiaba su faena más importante: dar a luz a la pequeña Julia. La primera hija del matrimonio y segunda para el diestro -que ya tenía a Andrea, fruto de su relación con Belén Esteban- nació en Sevilla en plena ebullición del fervor de Viernes Santo.

A pesar de que aún le restaban nueve días de gestación, María José sintió las primeras molestias cuando aún no había amanecido y, acompañada por su marido, se trasladó a Sevilla desde su casa de El Bosque (Cádiz), próxima a Ubrique y a la finca «Ambiciones».

Según pudo saber ABC, la primeriza ingresó en la clínica del Sagrado Corazón a las siete de la mañana, pero la pequeña no vino al mundo hasta doce horas después. Durante el parto (largo, aunque sin complicaciones) Jesulín estuvo al lado de su esposa, que será dada hoy de alta. Pero en el momento que vio a la pequeña, el cúmulo de emociones, de nervios y de tensión contenida se desató y el diestro no pudo reprimir unas lágrimas de alegría. «Soy una persona sensible y en esos momentos tienes los sentimientos a flor de piel», aseguró Jesulín en la improvisada rueda de prensa que ofreció en la clínica junto al doctor Chacón, que asistió a la parturienta y destacó su valentía. «Se portó fenomenal, es una grandísima mamá», añadió Chacón. El feliz papá también comentó que ha vivido esta segunda paternidad con la misma ilusión que la primera.

La pequeña, que pesó al nacer 3 kilos y cien gramos y midió 52 centímetros, y su madre se encuentran en perfecto estado y ya han recibido la visita de gran parte de la familia. Como no podía ser de otra manera, una de las primeras en llegar a conocer a su nueva hermanita fue Andrea, que pasaba la Semana Santa junto a su padre. Tanto los padres de María José (que se habían trasladado a Sevilla para estar al lado de su hija) como los de Jesulín (cada uno por su lado) ya han visitado a su nieta. La única que por el momento no se ha pasado por la clínica es Carmen Janeiro.

A pesar de su reciente paternidad, Jesulín de Ubrique no quiso faltar a su compromiso con los ruedos y ayer lidió en la plaza de Marbella toros de Badía Hermanos, en un cartel que completaron Enrique Ponce y David Fandila «El Fandi». Después de la faena, premiada con una oreja, estaba previsto que acudiera a visitar a su esposa y a su hija al hospital.

La pequeña Julia será bautizada próximamente y tendrá como padrinos a Diego Campanario y a Carmen Janeiro. La «familia de Ambiciones» se ha convertido en la protagonista de uno de los culebrones más kistch de la temporada. La galería de los horrores se nutre con un Humberto Janeiro convertido en tardío «latin lover»; una Carmen Bazán, despechada y engañada; las camilas de turno, que se disputan al galán de porte hortera y arañan con repugnante insistencia sus momentos de «gloria» en el pastelón del corazón; y una sin par Belén Esteban, maestra en el negocio de la venta de intimidades a buen precio.

Con el feliz alumbramiento se vuelve a abrir la veda en el coto de las exclusivas de los Janeiro, ya que la relación de la pareja (y aledaños) con la prensa sólo funciona mediante el provechoso proceso de talonario por

delante.