Jesulín de Ubrique aprovecha el bautizo de su hija Julia para negociar una nueva exclusiva

BEATRIZ CORTÁZAR/
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Jesulín y su esposa en una imagen de archivo

Como poco, siniestro. Así veo en las páginas de «Hola» el bautizo de la segunda hija del torero y rey de las exclusivas, Jesulín de Ubrique, que sacó de casa a su pequeña de diez meses pasadas las once de la noche para que recibiera las aguas bautismales en la ermita de Benamahoma, cuyo párroco, cosa curiosa, sí abrió las puertas a esas horas intempestivas para celebrar este sacramento religioso, que para estos padres tiene su precio en el mercado de las exclusivas. Al bautizo de Julia fueron catorce personas, los padres, los abuelos paternos (que ni se miran a la cara y eso que la abuela Carmen Bazán luce nuevo «lifting»), los maternos, los hermanos del diestro (Jesulina fue la madrina y llevó un conjunto en verdes de Carolina Herrera que compró horas antes de la ceremonia), los de Campanario (María José no se quitó el abrigo de Javier Larraínzar ni para sentarse en la mesa) y poco más. Para completar el reportaje al día siguiente se volvieron a colocar los mismos trajes para comer en una carpa instalada en la finca de unos amigos, la misma finca que Jesulín quiere comprar para instalarse con su familia (entiéndase mujer e hija). Por cierto, su otra hija no acudió a la ceremonia. Parece ser que tanto miedo tenían de que se filtrara la venta de esta exclusiva que no quisieron decirle a la madre de Andrea, Belén Esteban, para qué reclamaban a la niña. ¿Pero tan necesitado anda el torero para montar un bautizo tan soso y sin su otra hija?

Las incongruencias de Erika Ortiz. No acabo de entender a la hermana de Letizia Ortiz, Erika. Ayer le preguntaron por su madre, Paloma Rocasolano, a quien habían pillado copiando con una chuleta en un examen de Historia de Grecia, tal y como confirmaron fuentes universitarias, y ella contestó que su madre ni copiaba ni iba con chuletas. Eso sí, a continuación dijo que no piensa confirmar ni desmentir nada porque no habla de las cosas de familia (¿pero no acababa de desmentirlo?). Esto es como cuando salió a doble página en «Hola» y confesaba que «mi vida no ha cambiado nada». Hombre, aunque sólo sea por lo que ahora sale en las revistas...