Isabel II es la mayor terrateniente «legal» del planeta

En su condición de jefe de Estado de 32 países de la Commonwealth, la Reina Isabel II es la mayor terrateniente "legal" del planeta con un total de casi 27 millones de kilómetros cuadrados

Londres. EFE
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En su condición de jefe de Estado de 32 países de la Commonwealth, la Reina Isabel II es la mayor terrateniente "legal" del planeta con un total de casi 27 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente un sexto de la superficie terrestre no cubierta por los mares.

Esa es uno de los sorprendentes datos de un libro de reciente publicación en el Reino Unido bajo el provocador título de "Who owns the world" (¿Quién posee el mundo?), del que es autor el irlandés Kevin Cahill.

El escritor cree en el derecho inalienable de cualquier habitante del planeta a un trozo de tierra y denuncia que prácticamente el 97 por ciento del planeta está en manos de sólo el 3 por ciento de la población.

Cahill, que ha estudiado los estatutos de la propiedad de los distintos Estados del mundo, incluido el Vaticano, señala que en los 32 países o territorios de la Commonwealth que siguen reconociendo a Isabel II como soberana, como Canadá, el segundo más grande del mundo después de Rusia, la "propiedad legal" de la tierra corresponde en realidad a la Corona británica.

Algo parecido ocurre en el hemisferio Sur, con Australia y Nueva Zelanda, de cuyos territorios Isabel II es también propietaria legal, e incluso con parte de la Antártida, continente sobre el que tienen pretensiones británicos, australianos y neozelandeses.

Esa situación reproduce exactamente, según Cahill, lo que ocurre en el Reino Unido, cuyos ciudadanos tienen reconocidos sólo dos formas de propiedad que establece la Ley de Tierras (Land Act) de 1925 y que son herencia directa del feudalismo: el llamado feudo franco y el arriendo (por tiempo limitado).

Un portavoz del Crown State, enorme corporación de la Corona británica con una amplísima cartera de propiedades que incluye muchas de las áreas urbanas del Reino Unido, bosques, tierras agrícolas, costas y municipios, explicó al autor que todo lo que gestiona es propiedad en última término de la Reina ya que "el feudo franco" es en sí un "arrendamiento".

Ese sistema de propiedad se ha transferido incluso a antiguas colonias convertidas en repúblicas independientes como Irlanda, donde el Estado, al heredar todas las tierras directamente de la Corona, es en última instancia único propietario.

Cahill afirma que ello es también lo que permitió al régimen de Robert Mugabe en Zimbabue confiscar la tierra a los agricultores blancos cuando el país africano logró su independencia.

El autor señala además una condición singular de Isabel II, su condición de reina de toda una serie de "paraísos fiscales", que tienen todos ellos la peculiaridad de que están físicamente próximos al Reino Unido sin formar parte de él.

Se trata de la isla de Mann, situada entre Irlanda e Inglaterra, de la que Isabel II es "Lord" (Señor), y las de Jersey y Guernsey, en el canal de la Mancha, de la que es soberana.

Por otro lado, escribe también Cahill, de los veinticuatro centros financieros "off-shore" -eufemismo de paraíso fiscal- que existen en el mundo, catorce tienen a la Reina como jefe de Estado o son dependencias del Reino Unido.

Es una característica, explica, que comparten con muchos de los territorios de ultramar de la Corona, incluidas Anguila, Bermudas, las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán y los territorios soberanos de Antigua y Barbuda, las Bahamas, Barbados y Belice.

El autor menciona el caso de dos colonias, las Malvinas y Gibraltar: en el primer caso, la Falkland Island Company, propiedad a su vez de la Falkland Island Holdings Company, ha recibido de la Corona en régimen de feudo franco buena parte de las tierras, que son enteramente propiedad de Isabel II.

En el caso de Gibraltar, la Corona es también dueña del Peñón aunque, al igual que ocurre en el propio Reino Unido, aplica allí en beneficio de sus habitantes las instituciones de arriendo y feudo franco.

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