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Una «instagrammer», condenada a 8 años de cárcel por hacer de mula a cambio de 'me gustas'

La canadiense Mélina Roberge ha reconocido que se dejó seducir por viajar a un lugar exótico (Australia) para cobrar notoriedad con sus selfies

MADRIDActualizado:

Querer ser famoso en Instagram se ha convertido en el sueño de muchos jóvenes. Para las canadienses Mélina Roberge e Isabelle Lagacé, el sueño se ha transformado en pesadilla. Las jóvenes han sido condenadas a ocho años de prisión por traficar con 35 kilos de cocaína.

Lagacé conoce su sentencia desde noviembre, Roberge acaba de conocer su futuro. Llorando, la joven admitió ante la juez que se dejó seducir por la idea de viajar a Australia y subir fotos de paisajes exóticos, cobrando notoriedad con las imágenes en Instagram. En su cuenta, la joven encadenaba imágenes de lujo y fiesta en el crucero que las trasladaría hasta Sidney.

«Siento rabia y remordimiento por haberme mezclado con personas que forman parte de un comercio de drogas muy sucio», declaró Lagacé en febrero ante la justicia. La joven reconoció que había pactado un cobro de 12.000 euros a cambio de su participación como 'mula' de una droga que alcanzaría un valor de 13 millones de euros en las calles australianas.

Según la cadena TVA de Quebec, los billetes de avión y el viaje en barco, por valor de 14.000 euros cada pasajero, fueron adquiridos en metálico por un desconocido en una agencia de viajes de Montreal a nombre de Roberge, quien trabajaba en una joyería en el centro de la ciudad, Lagacé, quien se ganaba la vida como camarera, y el tercer detenido, André Tamine, de 60 años y con pasaporte canadiense, a quien no se le conocía un empleo estable.

«Roberge fue secucida por el estilo de vida y por la oportunidad de publicar fotos seductoras en Instagram por todo el mundo. Quería ser la envidia de los demás. Dudo que lo sea ahora», zanjó la magistrada australiana tras dictar sentencia. Según los medios, las autoridades sospecharon de lso tres pasajeros porque abordaron el crucero de lujo en Irlanda, cuando la siguiente parada era en Canadá, su país de origen. La falta de lógica a la hora de realizar un vuelo trasatlántico para volver al país de partida puso sobre la pista a la policía.