Meghan Markle, el Príncipe Harry y su hijo, Archie Harrison
Meghan Markle, el Príncipe Harry y su hijo, Archie Harrison - GTRES

La indignación de los británicos por el bautizo privado del hijo de los duques de Sussex

La prensa británica exige que si el matrimonio recibe dinero de las arcas públicas, deberían bautizar también a su hijo de forma pública

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Archie Harrison, el hijo del Príncipe Harry (34) y Meghan Markle (37), es uno de los miembros más desconocidos de la Familia Real británica. Y al parecer, va a seguir siendo así. El hijo de los duques de Sussex será bautizado este sábado 6 de julio en una pequeña ceremonia privada, que contará con la presencia de menos de 25 asistentes entre familiares y amigos. La misa se llevará a cabo en la capilla de San Jorge, situada dentro del Castillo de Windsor.

El secretismo generado en torno a la figura del pequeño Archie no sienta demasiado bien ni a la prensa ni a la sociedad británica, que piden que el bautizo del pequeño sea oficial, para así poder verle, a cambio del dinero público que reciben Meghan y Harry como miembros de la realeza británica. Y es que cada decisión y cada libra que gasta la Familia Real británica es cuestionada y criticada por parte de los medios de conunicación, en especial, cuando ese dinero lo gasta la nuera estadounidense del Príncipe Carlos.

Ver esta publicación en Instagram

Happy Father’s Day to Prince Harry! Look at little Archie!!!!! 😍👶🏻💙 I’m guessing Meghan took this photo!

Una publicación compartida de Meghan Markle (@hrhofsussex) el

La gota que ha colmado el vaso ha sido la publicación anual del los presupuestos del Estado destinados a la monarquía inglesa, que este año incluyen 2,6 millones de euros para la reforma de la vivienda de los duques de Sussex, la Frogmore Cottage. Otros años, estas cuentas públicas pasan desapercibidas pero no ha sido así esta vez, ya que incluso diarios conservadores como el «Daily Telegraph» se han pronunciado en contra de la decisión del matrimonio, exigiendo que si reciben dinero de las arcas públicas, entonces, deben bautizar también a su hijo de forma pública. «Una cosa o la otra, pero no las dos», reclamaba el medio.

Aún así, los felices padres han anunciado que proporcionarán imágenes del bautizo de Archie a la prensa al día siguiente de su celebración. «Los bautizos reales son típicamente privados, con solo familiares cercanos, amigos y padrinos presentes con fotografías que se lanzarán al día siguiente», han informado desde su cuenta oficial de Instagram. Un gesto con el que no parecen conformarse los medios británicos

Ver esta publicación en Instagram

Baby Archie‘s christening is just around the corner! Archie Harrison, born on May 6, will have his christening on Saturday, July 6. Archie’s big milestone will unfold in Queen Elizabeth’s private chapel at Windsor Castle — a location the new parents chose because they “wanted an intimate, peaceful setting in a place with such a special connection to Her Majesty.” And the Duke and Duchess of Sussex won’t have to travel far from their Frogmore Cottage home, also on the grounds of Windsor Castle. The gathering will be attended by around 25 close family members and friends, with photos to be released the next day. Royal christenings are typically private, with only close family, friends and godparents in attendance. 💗

Una publicación compartida de Meghan Markle (@hrhofsussex) el

Tres niñeras en seis semanas

Pero la renovación de la vivienda familiar no ha sido el único gasto de los recientes padres que ha acarreado polémica. Los medios ingleses también han arremetido contra el hecho de que los duques de Sussex hayan dispuesto de hasta tres cuidadoras para su bebé en tan solo mes y medio.

La revista «Harper's Bazar» comenzó con la historia de la niñera «británica de nacimiento» que contrataron Harry y Meghan para hacerse cargo de Archie por las noches y «The Sun» remató el relato asegurando que el bebé había pasado por las manos de «tres niñeras en seis semanas». Al fin y al cabo, se trata de un desembolso particular sufragado con dinero público.