Emmanuel y Brigitte Macron posan para los medios mientras dan un paseo junto a Benalla (amarillo)
Emmanuel y Brigitte Macron posan para los medios mientras dan un paseo junto a Benalla (amarillo) - REUTERS

La imagen de los Macron, empañada por su «gorila»

Las acusaciones que pesan contra Alexandre Benalla por presuntos delitos de violencia, golpes y heridas a varios manifestantes anti Macron están causando un huracán político en Francia

ParísActualizado:

Las fotos «íntimas» de Brigitte y Emmanuel Macron con el «gorila» jefe de la seguridad personal del presidente y su esposa están minando el más precioso de los «tesoros» del jefe del Estado y su esposa: su imagen y comunicación «glamour».

La detención provisional y posible inculpación de Alexandre Benalla, por presuntos delitos de violencia, golpes y heridas causadas a varios manifestantes anti Macron, el 1 de mayo pasado, sigue su curso político devastador. «Le Monde» afirma que el barullo ha puesto en marcha «la mecánica de un escándalo de Estado».

Siendo grave, se trata de un escándalo «clásico». Quizá más graves sean los estragos que el escándalo está causando en la imagen personal de Brigitte y Emmanuel Macron.

De hecho, han comenzado a circular profusamente dos series de fotos paralelas. De entrada, las fotos de Alexandre Benalla, con casco de gendarme antidisturbios, dando estacazos antimanifestantes. Tratándose del jefe de la seguridad personal del jefe del Estado, las imágenes «destiñen» mucho. Macron podrá despedir si no lo ha hecho ya a su «gorila» en jefe. Pero las complicidades del personaje amenazan con seguir atizando el incendio.

A continuación, esas imágenes de brutalidad personal son presentadas «en paralelo» a las imágenes del mismo «gorila» acompañando a Brigitte Macron cuando la primera dama de Francia saca a pasear a su perro, «Nemo» (labrador cruzado con grifón), un perro abandonado por sus primeros amos y adoptado por el presidente y su esposa, dándole el nombre del personaje central de una novela de Julio Verne.

Siguen las imágenes de la primera dama «de compras» en las tiendas del gran lujo nacional, acompañada siempre del mismo «gorila», no menos presente en las «salidas» nocturnas de Brigitte, acompañando a su esposo.

Alexandre Benalla no solo se ha ocupado de la seguridad del jefe del Estado y su esposa. También ha sido un «íntimo», presente en un interminable rosario de «actividades recreativas» de la pareja presidencial, testigo excepcional: mientras el presidente o su esposa juegan al tenis, mientras uno o ambos pasean en bicicleta, cuando ambos deciden posar «sencillitos pero monos» para los fotógrafos escogidos por la agencia que se ocupa de la comunicación «glamour» de los Macron, la misma que ya se ocupaba de Sarkozy y Carla Bruni, años atrás.

Sin duda, Brigitte Macron no es culpable de la brutalidad inquietante del primer «gorila» de su esposo. Pero el férreo control de la comunicación visual de la pareja, hasta ahora, desentierra un rosario de «cacerolas» fotográficas. En su día, la primera dama de Francia decidió confirmar su puesto oficioso de «embajadora» de la moda, la alta costura, la elegancia, de la mujer francesa, vestida por las grandes marcas nacionales (dirigidas por creadores que no siempre son franceses, baste recordar el caso de Karl Lagerfeld, en Chanel). Imagen canónica, cómo dudarlo, empañada, ahora, con la imagen de la misma Brigitte Macron, paseando con un «gorila» presidencial a su lado.El escándalo estrictamente político quizá esté llamado a ser la gran «serpiente» de la actualidad veraniega.

El escándalo «visual» es una encrucijada para la imagen de los Macron. El «gorila» acusado de violencias brutales y callejeras también había sido elegido para dirigir la seguridad de los Macron durante sus vacaciones, en una residencial oficial, donde se está construyendo una piscina especial para el presidente y su esposa. Vacaciones pasadas por agua turbia, con previsibles aguaceros por venir.