De izqda. a drcha.: Almudena, sobrina-nieta de Blanca Escrivá de Romaní y Mora; Ana María Chico de Guzmán y Escrivá de Romaní, hija de Blanca y nieta de Neva de Mora y Aragón; Ana Silva Escrivá de Romaní, prima de Ana María y nieta de Neva de Mora y Aragon; Letizia Ruiz de Ojeda Silva, nieta de Ana de Mora y Aragón; Neva Chico de Guzmán y Escrivá de Romaní; Mariana, hija de Neva y nieta de Blanca Escrivá de Romaní. Todas vistiendo vestidos de Balenciaga, maquilladas por Cora Ruiz de Gente Peluquerías en el jardín del Hotel Orfila
De izqda. a drcha.: Almudena, sobrina-nieta de Blanca Escrivá de Romaní y Mora; Ana María Chico de Guzmán y Escrivá de Romaní, hija de Blanca y nieta de Neva de Mora y Aragón; Ana Silva Escrivá de Romaní, prima de Ana María y nieta de Neva de Mora y Aragon; Letizia Ruiz de Ojeda Silva, nieta de Ana de Mora y Aragón; Neva Chico de Guzmán y Escrivá de Romaní; Mariana, hija de Neva y nieta de Blanca Escrivá de Romaní. Todas vistiendo vestidos de Balenciaga, maquilladas por Cora Ruiz de Gente Peluquerías en el jardín del Hotel Orfila - ISABEL PERMUY Y FAMILIA MORA Y ARAGÓN

La huella de Balenciaga en las Mora y Aragón

Las descendientes de Blanca Aragón y Carrillo de Albornoz, amiga, musa y una de las primeras clientas del genial modisto guipuzcoano, posan con algunos tesoros del vestidor familiar que fueron creados por el diseñador

PATRICIA E. DE LOS MONTEROS
MadridActualizado:

Para celebrar el centenario del primer taller de Balenciaga en San Sebastián, traemos a estas páginas a siete modelos de excepción luciendo algunas prendas que en su día el modisto guipuzcoano creó para otras mujeres de la familia Mora y Aragón. Ellas las han seleccionado con objeto de posar para ABC en los jardines del Hotel Orfila, un palacete madrileño de 1885 próximo a la que fuera residencia familiar de sus ascendientes, los marqueses de Casa Riera, y que hoy está ocupada por dependencias del Ministerio de Fomento. Nuestras modelos ocasionales son hermanas, primas y sobrinas entre sí. Todas ellas son descendientes de Blanca Aragón y Carrillo de Albornoz (Guetaria, 1892-Madrid, 1981), amiga y primera musa de Cristóbal Balenciaga. Además, Blanca fue la madre de la Reina Fabiola de los Belgas (1928-2014) y de Don Jaime de Mora y Aragón (1925-1995).

Los vestidos que aquí lucen sus sucesoras -todos pertenecientes a la familia-, han sido actualizados con algunos tocados de la colección particular de Mimoki, adquiridos por Ana María Chico de Guzmán y Escrivá de Romaní en anticuarios y subastas. Se trata de vestidos de la casa Balenciaga confeccionados entre entre 1960 y 1974 -dos años después de la muerte de su fundador- que, a día de hoy, resultan perfectamente actuales.

Martina Eizaguirre

Fabiola de los Belgas. La Reina fue otra gran clienta de Balenciaga, con su vestido de novia como pieza simbólica
Fabiola de los Belgas. La Reina fue otra gran clienta de Balenciaga, con su vestido de novia como pieza simbólica- ÁLBUM DE FOTOS DE LA FAMILIA MORA Y ARAGÓN

Cuenta Miren Arzalluz en el libro «La forja del maestro», que Martina Eizaguirre, la madre de Cristóbal, cosía a domicilio para muchas familias madrileñas, durante la temporada de verano en San Sebastián. Entre otras, e incluso antes de que naciera su hijo Cristóbal, para Blanca Carrillo de Albornoz y Elío (progenitora de Blanca Aragón y Carrillo de Albornoz), VI marquesa de Casa Torres. Solía acercarse a Vista Ona, la casa familiar en Guetaria, para tomar medidas a los niños o repasar la ropa en general. Cuando Cristóbal Balenciaga era un crío, pasaba mucho tiempo en los jardines de la villa, jugando con los más pequeños de la casa, que tenían su misma edad, al tiempo que su madre trabajaba cosiendo.

Blanca Carrillo y su hermana María del Rosario eran adictas a la moda y a los viajes, contaban con un alto poder adquisitivo y disponían de una casa en París, por lo que compraban modelos y accesorios a las mejores maisons de la época. Prendas que, por supuesto, pasarían por las manos de Martina Eizaguirre para hacer los arreglos y ante la mirada del pequeño Cristóbal, cuya pasión por la costura pronto se despertó. Los vestidos y abrigos de CharlesFrederick Worth o Jeanne Paquin fueron como una escuela para Cristóbal a la hora de aprender a estructurar las telas y armarlas.

Primer trabajo

Lo cierto es que circulan varias versiones sobre cómo la marquesa de Casa Torres reparó en que en su casa crecía un pequeño genio. Al parecer, un día que se interesó por su futuro, Cristóbal Balenciaga le respondió que él haría ropa tan bonita como la que ella llevaba en ese momento. Al verla reír, añadió que él ya sabía coser y que podría copiar el traje que ella llevaba si le daba lino. La marquesa le proporcionó el material que le pedía y, en la máquina de coser de su madre, Balenciaga reprodujo un modelo de Worth.

Desde entonces, la familia de los Mora y Aragón apoyó, dirigió y recomendó al joven modisto. En todas las ocasiones relevantes, y a lo largo de los años, las mujeres de la familia acudían a sus talleres en San Sebastián, París o Madrid.

Blanca Aragón y Carrillo de Albornóz, la hija de la VI marquesa de Casa Torres, era de la edad de Cristóbal Balenciaga. Creció con él en su casa de Zarauz durante esos veraneos que duraban tres meses y siempre se mostró muy cercana al modisto. Sus hijas vivieron épocas económicamente más difíciles, así que recurrían a él en ocasiones señaladas. Pese a todo, siempre fueron tratadas de forma especial por Balenciaga.

Varias de las múltiples nietas de la marquesa, como la Reina Fabiola de los Belgas, encargaron sus vestidos de boda al maestro guipuzcoano, pero ya los tiempos habían cambiado. La alta costura era francamente cara, se había introducido el prêt-à-porter y había una oferta mayor, sobre todo gracias a la generalización de los grandes almacenes. Aunque otros nombres importantes comenzaron a abrirse hueco, como Pedro Rodríguez o Pertegaz, Balenciaga siempre ha estado en el epicentro estético de las Mora y Aragón.