Holanda abre definitivamente sus puertas a todos los Zorreguieta

La familia de la Reina Máxima está cada vez más cerca de ella

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Demasiado tiempo de tristezas, demasiadas lágrimas derramadas por la muerte de un padre y por el suicidio, hace poco más de tres meses, de Inés, su hermana favorita, la más joven y vulnerable. El dolor de Máxima de Holanda (47), expuesto al mundo con la silueta de la muerte, parece darle, por fin, un respiro. Juan (35 años) el benjamín, está más cerca suyo y las puertas de Holanda ya están abiertas para toda la familia argentina.

La mujer del Rey, Guillermo Alejandro de los Países Bajos, se había acostumbrado a encajar con resignación los desplantes oficiales de Holanda a los suyos -a los padres les prohibieron asistir a su boda- y así vivió su reinado hasta la muerte de Jorge Zorreguieta, abuelo de sus hijas, las Princesas Amalia (14), Alexia (13) y Ariane (11). Pero aquellos sin sabores ya forman parte del pasado. En un escenario impensable en vida del patriarca, la mujer que parece ejercer, con distinción de cuna, las obligaciones de la Corona, disfrutó por primera vez de la ceremonia de apertura del periodo legislativo con su madre, María del Carmen Cerruti (74) y su hermano Juan entre los invitados. Lo nunca visto.

Otro camino

Tener cerca a Juan, su favorito, significa mucho para una reina con el corazón partido entre Buenos Aires y La Haya. El benjamín de los Zorreguieta no es como Martín (46), su hermano mayor, un entusiasta de la pesca con mosca, enamorado de la Patagonia y feliz de pasar la mayor parte de su tiempo al frente de un restaurante en Villa La Angostura -destino frecuente de descanso de la clase adinerada argentina-. Juan tampoco es, como lo fue Inés -fallecida el 6 de junio, a los 33 años de edad-, un entusiasta del pop ni pertenece, como Martín, a una banda de rock (Papas Bravas). Juan Zorreguieta tiene un perfil más académico, más parecido al de Máxima y, como ella, estudio en la Universidad Católica (UCA), pero no quiso saber nada de la carrera de Económicas y eligió algo diferente acorde a sus gustos: la Ingeniería Industrial.

María del Carmen Cerruti y Juan Zorreguieta, esta semana en La Haya
María del Carmen Cerruti y Juan Zorreguieta, esta semana en La Haya - EFE

Con los otros hermanos de Máxima, -incluidas las tres mayores, María, Ángeles y Dolores (hijas de la escritora Marta López Gil)- Juan mantiene una relación sin estridencias y a millas de las portadas de los programas o las revistas «cholulas» (rosas o amarillas). Como todos en la familia procura pasar desapercibido y no airear los problemas o diferencias que pudiera haber entre ellos. Los hermanos Zorreguieta nunca han intentado aprovecharse por su condición de «hermanos de…».

Juan, el día de su boda, en junio de 2014, se estrenó en las portadas de revistas y, muy a su pesar, se convirtió en un objetivo más de los papparazzi. Aquella ceremonia supuso la puesta de largo ante las cámaras de su esposa, Andrea Wolf, mujer que se mueve como una sirena en las aguas de la turbulenta política austriaca. Ambos se conocieron en Buenos Aires, donde el padre de la por entonces novia estaba destinado.

Aquel enlace obligó a Juan a hacer las maletas para instalarse definitivamente en Viena. Los intentos de Máxima para llevárselo a La Haya habían fracasado con él como lo hicieron con Inés, que siempre prefirió el bullicio o la soledad compartida de una gran ciudad como la capital argentina, antes que cruzar el charco y formar parte de una realeza con la que debía compartir a una hermana que ejerció de escudo protector.

Visitas frecuentes

Para Máxima tener a su hermano en Viena fue una victoria involuntaria. El padrino de su hija Alexia ahora estaba más cerca. Juan la suele visitar en el Palacio de Huis ten Bosch y se ocupan de coincidir en las pistas de esquí de Lech, en los Alpes austriaco.

Son tiempos nuevos, más prometedores para una reina que supo conquistar, con su encanto y compromiso, a los holandeses. Es otra época, una en la que Máxima puede respirar hondo porque sabe que, ahora, su familia, es una buena noticia para todos.