Aurélien Enthoven
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El hijo de Carla Bruni entra en política por la extrema derecha

Aurélien Enthoven ha comenzado a militar en la Unión Popular Republicana de François Asselineau

Corresponsal en ParísActualizado:

Aurélien Enthoven (18 años), hijo de Carla Bruni y Raphaël Enthoven, ha hecho una entrada en política, a la extrema derecha, que «destiñe» malamente sobre la imagen pública de su madre y su esposo, Nicolas Sarkozy.

Aurélien Enthoven nació de una relación sentimental de Carla Bruni anterior a su matrimonio con Nicolas Sarkozy (febrero 2008). Su padre, Raphaël Enthoven, es un ensayista muy «radical chic», entre la izquierda que frecuenta los salones más acomodados y la derecha con pretensiones «liberales».

Las relaciones entre el joven Aurélien, su madre y Nicolas Sarkozy comenzaron siendo excelentes. Hasta que su coqueteo político contra una extrema derecha ultra nacionalista se ha convertido en un problema creciente. Aurélien Enthoven ha comenzado a militar en la Union populaire républicaine (Unión Popular Republicana, UPR) de François Asselineau, un grupúsculo ultra nacionalista que «compite» con la Agrupación Nacional (AN, ex Frente Nacional, FN) de Marine Le Pen a la conquista del voto de la extrema derecha tradicional, agresivamente hostil contra el liberalismo y Europa.

Las apariciones de Aurélien en mitines y manifestaciones de la UPR no tienen una importancia política excepcional, pero «destiñen» mucho. El hijo de Carla Bruni repite, como Dios le da a entender, las consignas de su mentor, François Asselineau: «Europa es una amenaza para la Nación francesa». «El liberalismo es un proyecto totalitario», etcétera.

Raphaël Enthoven, padre del joven extremista, se toma la cosa con cierta «filosofía» (su profesión oficial). A su madre, Carla Bruni, le cuesta soportar sus apariciones públicas. «En el fondo, paso de las locuras de mi hijo», ha llegado a declarar. Retirado de la política, Nicolas Sarkozy se niega a comentar, en público, las apariciones del hijo de su esposa. Pero, figura eminente de la derecha francesa, sufre el «desteñido» diario de las ocurrencias de un joven que afirma descubrir «una vocación política muy fuerte».