Gwyneth Paltrow y Harvey Weinstein
Gwyneth Paltrow y Harvey Weinstein - Bei/REX/Shutterstock

Gwyneth Paltrow, víctima y gancho de los abusos de Harvey Weinstein

En un libro la actriz emerge como una pieza clave para poner freno al exproductor

Nueva YorkActualizado:

Gwyneth Paltrow no solo fue una de las decenas de mujeres que supuestamente sufrieron los abusos de Harvey Weinstein, el productor que fue, en su día, una de las personas con más poder de Hollywood. Su ascenso al estrellato fue también un arma que Weinstein usó para cazar más víctimas: Paltrow era el ejemplo de lo bien que le podían ir las cosas a una actriz si admitía y callaba los abusos.

Ese doble papel de Paltrow es una de las revelaciones del libro que se ha publicado esta semana en EE.UU. sobre el escándalo de abusos de Weinstein, un asunto que se comió la atención pública hace dos años y que contribuyó a la expansión del movimiento «MeToo». El libro se llama «She Said» («Ella dijo») y lo firman Jodi Kantor y Megan Twohey, las dos periodistas de «The New York Times» que sacaron a la luz los abusos sexuales del que fuera jefe de la productora Miramax.

A comienzos de octubre de 2017, Kantor y Twohey ventilaron las acusaciones contra Weinstein de varias actrices. La más prominente, Ashley Judd. Pocos días después, otros grandes nombres de Hollywood -Angelina Jolie, Rosanna Arquette- sumaron sus testimonios. Entre ellos, el más completo fue el de Paltrow, que recordó cómo Weinstein trató de abusar de ella a mediados de los noventa, justo cuando el productor le había contratado para protagonizar «Emma», la película con la que le conocería el gran público. Como a otras actrices, le tocó de forma inapropiada y trató de invitarle a un masaje en su cuarto, a lo que se negó.

En el asunto llegó incluso a terciar Brad Pitt, entonces novio de la actriz. En un estreno en Hollywood, se enfrentó a Weinstein y le dijo que no le volviera a poner la mano encima. Pero la relación profesional entre Paltrow y Weinstein no desapareció por el incidente. Ella se convirtió en la «chica de oro» de Miramar. Pocos años después, ganó el «Oscar» por su interpretación en «Shakespeare in Love», también de la productora de Weinstein.

Salvar su carrera

Como otras mujeres, se vio resignada a olvidar el episodio para salvar su carrera. Pero en 2017, ya consolidada como una superestrella y con un imperio empresarial a sus espaldas, cuando conoció el artículo original del diario neoyorquino se ofreció para contar su propia historia. Kantor y Twohey han asegurado que además trabajó para encontrar a otras víctimas y convencerles de que hablaran en público de los abusos.

A pesar de ello, Paltrow seguía temiendo a Weinstein. Durante su investigación, las periodistas supieron que el productor estaba obsesionado por saber si la actriz estaba entre quienes habían contado su experiencia al periódico. Paltrow temía encontrarse con Weinstein y que le preguntara si ella estaba entre las acusadoras. En una fiesta que la actriz organizó en su casa se presentó el productor. Paltrow le mandaba mensajes a las periodistas escondida en el baño, preguntando qué debía hacer.

Una de las razones que animó a Paltrow a tomar un papel central en las acusaciones a Weinstein fue algo que le dolió casi tanto como el propio abuso que sufrió: el productor la utilizó para aprovecharse de otras mujeres. En el epílogo del libro, las autoras mantienen una conversación grupal con víctimas de abusos. Entre ellas están Rachel Crooks, que acusó a Donald Trump, o Christine Blasey Ford, que denunció al actual juez del Tribunal Supremo Brett Kavanaugh. Y también Paltrow, que explicó que, tras dar la cara, muchas mujeres le confesaron que Weinstein hablaba de ella y de su ascenso al estrellato, dando por entendido que la actriz aceptó sus proposiciones y ese fue el resultado en su carrera. «Esto ha sido lo más duro de todo, sentirme como un instrumento coercitivo en una violación», dijo Paltrow, entre lágrimas, en aquella conversación. «De alguna manera casi me hace sentirme culpable, aunque sea completamente ilógico».

Weinstein siempre ha defendido que todos los encuentros sexuales que tuvo con actrices y trabajadoras de la industria del cine fueron consentidos. Sin embargo, dos acusaciones han conseguido llevarle a juicio con cargos de violación y asalto sexual, entre otros. Iba a comenzar este septiembre, pero se ha retrasado hasta comienzos de enero.