Goles, títulos, chicas y todo lo que viene

POR ROSA BELMONTE
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Si Frank Ribéry también viniera al Real Madrid, el club blanco (La Galaxia, episodio II) iba a parecer una película de Sergio Leone. El santo, el feo y el macarrilla. El primero sería Kaká; el segundo, el francés, y el tercero, Cristiano Ronaldo. Si George Best era el quinto Beatle, Ronaldo es el cuarto Camela (o el tercero de Andy y Lucas).

Los 94 millones recibidos por el United dan al Madrid el derecho a pagar unos cuantos más al portugués de 24 años. La cifra y el fichaje están volviendo majaretas a muchos. En los telediarios ponen imágenes del futbolista con Paris Hilton en Los Ángeles como si fuera la cosa más normal del mundo. Quiero decir que pongan esas imágenes borrosas del portal TZM en el Telediario, no que se vea con Paris Hilton, que eso ya lo hizo el verano pasado en la misma ciudad (mismo itinerario: primero Cerdeña, luego L.A.), pero sólo lo glosábamos las cronistas petardas, que agracedemos a Ronaldo los veranos que nos da y la ropa que se pone (incluidos geranios en el pelo y gorras rosas en la cabeza). La ropa que se pone y también la que se quita para enseñar los músculos ilíacos (y cualquier otro). Es difícil encontrar un jugador más completo y uno con más querencia a quitarse la camiseta. Le picará, no sé.

También agradecemos que vaya pidiendo champán Cristal y pagando cuentas de 1.700 euros en MyHouse Lounge (antes de irse a la casa de Nicky Hilton en West Hollywood). Lo de la cuenta del club, aunque no beba, remite otra vez al gran George Best (el mejor 7 del Manchester), que decía que se había gastado el noventa por ciento de su dinero en mujeres y bebida. Y que el resto lo había malgastado.

Hace unas semanas, antes de que Paris Hilton volviera a asomar el hocico para despistar, se decía que Ronaldo estaba saliendo con la brasileña Luana Belletti, también de 24 años y hermana de Juliano Belleti, el jugador del Chelsea. Y parece que la trata de forma distinta a las otras, es decir, no enseñándola mucho. No sabemos si se la habrá presentado a Dolores Aveiro (su madre y otra estrella en el horizonte). Hace meses, la mamá de Ronaldo dijo que su hijo no es un mujeriego, que sólo le había presentado dos novias: la andorrana Merche Romero y la española Nereida Gallardo. Aseguraba que cuando al muchacho le gusta una chica y la relación es seria se la presenta a la familia. Nada dice, por ejemplo, de Letizia Filippi (aquella presentadora italiana de televisión con labios de pato que había sido novia de Alberto Tomba). O de Niki Ghazian, la rubia de raíces negras que contó al «Sun» lo bien dotado que está el futbolista (aunque sea Beckham el que hace los anuncios paquetones de calzoncillos). Él tiene sus pantalones blancos, sus camisetas rosas, sus minishorts, sus pendientes, su rosario al cuello, su peinado poligonero (se parece a Ronald Reagan, de quien su madre tomó el nombre, en que nunca se despeina). En definitiva, tiene su atroz sentido de la moda que no duda en defender. «¿Ha visto lo que lleva la gente en Los Ángeles? Soy la persona más normalmente vestida por aquí. En cualquier caso, ¿qué tiene de malo llevar pantalones estrechos? Sientan bien y son mejores que llevar esas bolsas ahí abajo en las piernas». Más: «Si no te sientes cómodo con tu sexualidad quizá no deberías ponértelos. Pero yo estoy muy cómodo. No es un problema para mí».

Aunque alguien debería avisarle de que por muchas novias que tenga (y como salidas del «Hustler»), por muy follarín que sea, es posible que por esos campos de España le llamen maricón (ya no sé si con musiquilla o sin musiquilla como la que le dedican a Guti).

Cuando llegue a Madrid (y soltero) lo van a tener que sacar a la calle protegido en una jaula, como a King Kong. Se frotan las manos las putas, las conocidas de televisión (demostrable), las civiles, las agentes FIFA, los centros de depilación, los vendedores de gomina...