Gérard Depardieu encarna a Stalin en Portugal

El actor francés, nacionalizado ruso, protagoniza la nueva película de Fanny Ardant en el «bosque encantado» del país vecino

CORRESPONSAL EN LISBOAActualizado:

Gérard Depardieu ha llegado a Portugal para meterse en la piel de uno de los personajes más exigentes de su dilatada trayectoria: el dictador Joseph Stalin.

Se trata de la nueva película de Fanny Ardant, la exquisita actriz que ahora desarrolla su labor tras las cámaras. Una coproducción lusofrancesa que comienza a ser realidad en el Hotel Palace de Curia y en el de Buçaco (antiguo Palacio Real), cerca de Coimbra, en una zona que se conoce como el «bosque encantado» del país vecino. Posteriormente, la filmación se trasladará más al norte: Anadia y Aveiro, no lejos de Oporto.

¿Y por qué Depardieu para representar semejante papel? Pues no sólo porque se distingue por ser un gran actor, también porque las autoridades rusas se muestran encantadas con la idea. Su amigo Vladimir Putin le agradece mucho que haya optado por trasladar su residencia oficial con tal de huir del régimen fiscal para grandes fortunas que le ahogaba en Francia.

Fue hace exactamente dos años cuando se le concedió esa nacionalidad por el procedimiento de urgencia, de modo que ahora se exhibe como el intérprete perfecto para encarnar a una de las figuras históricas que marcaron el devenir de la Unión Soviética.

La acción transcurre a lo largo de los tres últimos años de vida del temible déspota, fallecido en marzo de 1953. En aquella época, le atacaron los celos porque veía cómo un joven le robaba protagonismo en su vida privada ante los ojos de su mujer.

«El diván de Stalin»

El largometraje constituirá la adaptación a la gran pantalla de la novela «El diván de Stalin», de Daniel Baltassat, aunque se titulará «Y detrás de mí una caja vacía», pues está inspirado en el poema homónimo de Ósip Mandelshtam, un escritor judío de origen polaco que osó arremeter en unos versos contra el férreo jefe del Estado y acabó detenido allá por 1934.

El dictador consultó al mismísimo Boris Pasternak (Premio Nobel de Literatura en 1958 por «Doctor Zhivago») y, como éste le dijo que Mandelshtam era un gran autor, le salvó de la ejecución… pero malvivió por varios campos de trabajos forzados en Siberia. Ahora Rusia recupera su memoria y clama a los cuatro vientos por la excelencia de su obra.

Acompaña en el reparto a Depardieu, Emmanuelle Seignier, la esposa del cineasta polaco-francés Roman Polanski. De esta forma, rueda de nuevo en Portugal, donde participó hace casi dos años en «Cadencias obstinadas», precisamente el anterior trabajo de Fanny Ardant como directora.

Quien dio vida (de forma excepcional) a Cyrano de Bergerac y a Obélix no tiene en absoluto su residencia fija en tierras rusas. Está empadronado en Saransk, la capital de la república de Mordovia, pero rara vez aparece por allí. Eso sí, se descuelga con odas a Putin en cuanto tiene ocasión. Y tampoco desaprovecha la oportunidad de confesar cuánto le ha influido aquella cultura.