Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, en la Feria del Abril de Sevilla
Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, en la Feria del Abril de Sevilla - GTRES

Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, una boda marcada por la ausencia del padre de la novia

Los futuros duques de Alba sellan su amor en los jardines del Palacio de Liria tras cinco años de noviazgo. «La relación entre Sofía y su padre es prácticamente inexistente», dice a ABC uno de los invitados

MADRIDActualizado:

A las doce y media de este sábado, Fernando Fitz-James Stuart y Solís-Beaumont (28 años) y Sofía Palazuelo Barroso (27) se darán el «sí, quiero» en la capilla del madrileño Palacio de Liria. La ceremonia la oficiará el sacerdote Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, quien fuera el confesor de Cayetana de Alba y que ha estado presente en la mayoría de eventos de la familia.

Fue el pasado mes de abril cuando se conoció la noticia del compromiso entre el primogénito de Carlos Fitz-James Stuarty Martínez de Irujo, duque de Alba, fruto de su matrimonio con Matilde de Solís y Martínez de Campos. Así, hoy el duque de Huéscar comenzará una nueva etapa junto a Sofía Palazuelo, con quien mantiene una relación desde 2013. Se conocieron en el College for International Studies (CIS) y, aunque comenzaron a ser inseparables desde primero de carrera, no fue hasta tres años después cuando comenzaron su relación, coincidiendo con el tiempo en que se encontraban estudiando en Massachusetts.

«Sofía es las que observa, analiza y después actúa. Parece tímida, pero no lo es. Es muy fácil en el trato y siempre está sonriendo», cuenta a ABC una amiga cercana a la futura duquesa de Huéscar. Y añade: «También tiene mucho carácter. Fernando es más reservado y muy educado». Consciente de que llegará un día en que todos sus pasos y decisiones al frente de la Casa de Alba serán escrutados, el duque de Huéscar intenta ahora pasar inadvertido y llevar una vida casi anónima. Por eso, los detalles sobre su enlace se han ido conociendo muy poco a poco.

Esta boda reunirá a lo más granado de la aristocracia europea y a los círculos patrios más selectos. En la lista de invitados se encuentran los marqueses de Griñón, Carlos Falcó y Esther Doña, Alicia Koplowitz, Enrique Moreno de la Cova Jr. y Jorge de Rojas (hijo de Miguel Rojas e Isabel Villavecchia). Victoria de Hohelohe-Langenburg, duquesa de Medinaceli, también está invitada a la boda. Así como Alfonso Díez, viudo de Doña Cayetana, quien ha confirmado su asistencia. Teresa Sartorius y Pablo Trapote, amigos de la novia, tampoco se perderán el enlace. Para poder acomodar a los más de 600 invitados, se han instalado varias carpas en los jardines del Palacio de Liria.

Los hermanos Martínez de Irujo, que ya se reunieron el pasado 14 de septiembre en la fiesta de cumpleaños de Tana, la hija de Eugenia Martínez de Irujo, asistirán al completo. Así como Matilde Solís, la madre del novio, quien vestirá de Lorenzo Caprile. La exmujer del duque de Alba aparece en el tarjetón de boda al que ha tenido acceso ABC, ambos «participan el matrimonio de su hijo». Por parte de la novia, solo aparece su madre, Sofía Barroso. «Fernando Palazuelo -el padre de Sofía- no ejercerá como padrino porque no está invitado, por eso ni aparece en el tarjetón», ha comentado a este periódico un invitado a la boda. Fernando, hermano mayor de Sofía, podría ser el encargado de acompañarla al altar.

Invitación de la boda de Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo
Invitación de la boda de Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo - ABC

Decidida y con las ideas claras

La asistencia del promotor inmobiliario a la boda de su hija ha sido una incógnita durante los últimos días. Tras la quiebra de su empresa en Palma de Mallorca y varias acusaciones por estafa, Fernando Palazuelo abandonó en 2008 sus negocios inmobiliarios en España para mudarse a Perú, donde tenía otra familia, dejando aquí a Sofía Barroso y a sus cuatro hijos: Fernando, Beltrán, Jaime y Sofía. En ese momento Barroso y sus hijos se mudaron a Madrid. «Desde entonces, la relación de Sofía con su padre es prácticamente inexistente», dice a este periódico la misma fuente. «Sofía tiene mucho carácter y las ideas muy claras, es difícil hacerle cambiar de opinión cuando toma una decisión», apunta otra invitada, sobre el hecho de que su padre no aparezca en el tarjetón.

Lo mismo ha ocurrido con las tiaras de los Alba. Sofía quería una boda discreta, sin alharacas ni boatos, por eso hoy romperá con una tradición de la Casa de Alba: no llevará ninguna de las diademas que pertenecieron a Doña Cayetana. Según informó la periodista Beatriz Cortázar esta semana, Sofía habría optado por llevar un tocado de una diseñadora sevillana como complemento del vestido de novia que le ha diseñado su tía, Teresa Palazuelo.

La empresa A-típica se ha encargado de la organización del evento. Las flores las pondrá Floreale y el catering será de Ciboulette. Tal y como adelantó ABC el pasado mes de junio, el menú será sencillo y constará de tres platos, que se coronarán con una tarta árabe.

Durante los últimos días se ha publicado que el duque de Alba le habría regalado a su hijo la tela de Renoir «Busto de mujer con sombrero de cerezas». Datado en 1880, éste era uno de los cuadros favoritos de Doña Cayetana. Una obra de arte que los hermanos Martínez de Irujo vendieron tras la muerte de la duquesa en 2014. El regalo de Carlos Alba a los novios ha sido un piso situado a escasos metros del Palacio de Liria. Allí, los duques millennials, comenzarán su nueva vida como marido y mujer.