Felipe González: el tardío enamorado

Felipe González: el tardío enamorado

Felipe González ha redescubierto el amor con Mar García Baquero, cuñada del empresario Pedro Trapote. Ambos mantienen una relación desde hace dos años, pero es ahora cuando se acaba la tranquilidad

POR BEATRIZ CORTÁZAR
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Que el matrimonio del ex presidente del Gobierno, Felipe González, y Carmen Romero había vivido serias crisis con sus idas y venidas no era ninguna noticia. Sí lo fue sin embargo la confidencia que una íntima amiga de Romero le hizo a un periodista: «Carmen se separa de Felipe. Esta vez la cosa es seria». Justamente estas palabras fueron las que hicieron que lo que hasta la fecha era un secreto entre sus amigos y familiares, con el paso de los días, se haya convertido en una noticia que esta semana ha acaparado todos los titulares de las crónicas rosas que una vez más se han intercambiado, fundido y combinado con los comentarios de los columnistas políticos.

«y»

Una vez se supo que González y Mar estaban juntos, la carrera de obstáculos por conseguir una imagen de la pareja ha sido digna de unas olimpiadas. Los novios se encontraban en Buenos Aires, y hasta allí se desplazaron varios «paparazzi» para conseguir la imagen más preciada de la actualidad, la prueba de que lo que se asegura en palabras tiene un valor plástico y fehaciente en fotografía. Pero el ex presidente del Gobierno no es nuevo en estas historias, por lo que en cuanto se percataron de que había reporteros por la costa decidieron salir del hotel y refugiarse en un lugar a prueba de teleobjetivos con el fin de no dar más material a los medios.

Huir del punto de mira

Horas antes Felipe González había participado en el encuentro denominado «Tendiendo puentes» entre empresarios y antiguos jefes de Gobierno de Iberoamérica celebrado en Uruguay. Por lo menos ésa ha sido la primera reacción: huir del punto de mira y confiar en esos amigos que siempre tienen una finca privada donde la entrada de focos indiscretos es de todo punto imposible.

Asunto muy distinto será lo que ocurra este fin de semana, que es cuando, en principio, tienen previsto regresar a Madrid... si es que no han cambiado el plan. Lo harían en vuelos separados, como tantas veces han hecho en estos últimos meses, pero con la diferencia de que en estos momentos va a ser muy difícil jugar al despiste con los medios de comunicación. El ejemplo de Sarkozy puede que cunda y quién sabe si al final González decide coger el toro por los cuernos y aparecer en cualquier momento junto a su novia, a la vista de todos, para evitar así que el mercado de las exclusivas se lucre a su costa que ya se sabe que, cuantas más imágenes hay para todos, menor cuantía en la venta. De Mar García Baquero se sabe que es una mujer divorciada desde hace nueve años, que tiene dos hijas ya creciditas, que trabaja en La Caixa y que es cuñada del empresario Pedro Trapote, casado con su hermana Begoña. También que es toledana de nacimiento y se ha conocido una curiosidad: fue en 1975 reina de las fiestas de La Villa de Don Fadrique, pueblo de su madre.

Los García Baquero tienen tres hijas, Mar, Carmen y Begoña, y un único hijo varón. Viven en el barrio de Salamanca y en el mismo inmueble de su residencia fue donde Mar y su ex marido compraron un piso a los pocos años de estar casados. Tras el divorcio, ella se quedó a vivir en la casa con sus dos hijas que hoy viven pendientes de todo el revuelo que se ha organizado con esta noticia.

La conexión In Zalacaín

La pareja se conoció a través de un amigo íntimo de González, el constructor Luis García Cereceda, propietario del restaurante In Zalacaín y uno de los promotores de la urbanización La Finca de Somosaguas donde también reside. Justamente en su restaurante fue donde se celebró la boda de la hija del antiguo presidente y Carmen Romero, María, en lo que fue un enlace discreto y privado, muy al estilo de cómo hacen las cosas en esa familia y que en algunos medios se comparó con el boato que, al otro lado de la política, tuvo el enlace de la hija de los Aznar con Alejandro Agag.

Aunque los cercanos ya conocían esta relación desde hace ocho meses, lo cierto es que la misma se remonta a hace más de dos años. Tiempo suficiente para entender que no se trataba de un capricho pasajero, un enamoramiento superfluo o una pequeña historia más en la carrera sentimental de un político que siempre tuvo mucho tirón entre el sector femenino, sobre todo en sus años mozos cuando la chaqueta de pana le quedaba entallada. Hoy Felipe González es lo que se puede llamar un hombre tranquilo. Disfruta con paciencia zen mientras lima las piedras que luego aparecen como pendientes o colgantes en los complementos de algunas mujeres —la idea de aprovechar ese trabajo de paciente artesanía fue de su amiga Elena Benarroch que, además, es quien las comercializa en sus tiendas. Entre quienes han lucido sus joyas se encuentran la esposa de Zapatero, Sonsoles Espinosa, que escogió unos pendientes de González para la boda de los Príncipes de Asturias. González viaja constantemente a Hispanoamérica, donde tiene buenos amigos (sobre todo en México, país donde reside su íntimo, el multimillonario Carlos Slim) y hace lo mismo que tantos otros ex presidentes una vez que se quedan fuera de la primera línea política: dar conferencias, participar en encuentros internacionales, acudir a cumbres como invitados especiales... impartir clases con su experiencia...

Pero lo que se suponía iba a ser una vida sin sobresaltos, puesto que ninguno de sus tres hijos ya vive en casa, la que se suponía una sosegada vida únicamente animada con la llegada de los nietos, en el caso de González adquiere ahora una dimensión nueva al empezar una nueva situación sentimental y acabar otra tras treinta y nueve años de vida en común. De momento y, según cercanos al ex presidente, el político podría mudarse a un piso de la calle Velázquez, propiedad de un amigo, donde se establecería hasta dar el paso de compartir techo con Mar y sus hijas. Lo cierto es que algunos vecinos de su novia ya sabían de estos encuentros, puesto que habían visto a González entrar y salir de esa casa con bastante normalidad.

Se acabó la tranquilidad

Esa tranquilidad que han disfrutado durante el largo romance que han mantenido en privado se ha acabado esta semana. Ahora me aseguran que están agobiados con el acoso mediático, más ella que él, y que no imaginaban que se iba a levantar tanto ruido con su relación. Se supone que la próxima semana García Baquero se reintegrará a su trabajo en La Caixa, donde ya la esperan varios reporteros de la misma manera que hacen «guardia» en el portal de su casa junto al que ya han retratado a su hermana Carmen. La noticia ha sorprendido también fuera de España a los Trapote, pero el pasado jueves éstos pudieron comprobar en persona el interés que la misma ha suscitado en cuanto regresaron a Madrid y se encontraron con los objetivos de muchos medios dispuestos a conocer su opinión.

De todas maneras, cuentan que la pareja confía en que, pasada la tempestad, vuelva la calma cuanto antes. Es un decir. De momento lo que sí es seguro es que están muy enamorados, ilusionados y dispuestos a defender su relación, que ha sorprendido a más de uno con el paso cambiado. Ahora son muchos los que presumen de que ellos ya lo sabían, pero lo cierto es que no eran tantos los que de verdad estaban informados del noviazgo. Es más, algunos incluso se empeñaban en decir que era otro ex presidente el que se iba a divorciar.