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La familia Borbón-Parma saca a subasta las joyas de María Antonieta

Nueve piezas de la malograda Reina de Francia, que sobrevivieron a la Revolución

Corresponsal en GinebraActualizado:

Hoy se cumplen 225 años de la ejecución de la Reina María Antonieta en la Plaza de la Concordia de París. Dos años y medio antes de que la guillotina la decapitara, durante una tarde de marzo de 1791 la esposa de Luis XVI empaquetó buena parte de sus joyas en un cofre de madera para enviarlas a Bruselas y ponerlas a salvo del fragor revolucionario, bajo custodia de su hermana mayor, la archiduquesa María Cristina. Al cabo, el propio Napoleón llegó a decir que el «asunto del collar» -un escándalo que estalló en 1785 por el impago de 1,5 millones de libras por un collar de diamantes, que el joyero Bohmer reclamaba a la Reina- fue un detonante de la Revolución Francesa.

María Antonieta hizo varios intentos de salvar su vida huyendo de Francia; ella no lo consiguió, pero sí algunas de sus joyas. Y parte de aquel magnífico joyero ahora ve la luz con motivo de la subasta en Ginebra, el 14 de noviembre y en la sede de Sotheby’s, de más de cien lotes de alta joyería pertenecientes a la familia Borbón-Parma, entre los que se encuentran nueve piezas de la malograda Reina. De procedencia real, será la primera vez que se muestren al público.

Entre los lotes de una venta que promete ser una de las más importantes de últimos años se encuentran un colgante de diamantes con una perla natural de gran tamaño -conocida como «la perla de María Antonieta»-, valorado entre 860.000 y 1.700.000 euros; un par de pendientes de oreja, también de perlas y diamantes, cifrados entre 26.000 y 43.000 euros; y un collar con más de 300 perlas naturales, entre 173.000 y 260.000 euros.

La huella de la historia

Más allá de su valor material, las joyas de María Antonieta están cargadas de historia, lo que, en una subasta, constituye un valor añadido que puede multiplicar considerablemente su precio de venta. Además, el hecho de que sus alhajas sobrevivieran a los vaivenes de la Revolución Francesa atraerá a coleccionistas e inversores de todo el mundo.

De acuerdo con los historiadores, y tras sacar las joyas de Francia en 1791, estas pasaron a la única heredera de María Antonieta y Luis XVI que sobrevivió a la Revolución, su hija María Teresa, liberada tras tres años de reclusión solitaria y enviada a Austria. Fue ella última la que recibió las joyas de su madre.

María Teresa de Francia, conocida también como «Madame Royale», no tuvo descendencia y legó una parte de su colección de joyas a su sobrina e hija adoptiva, Luisa de Artois, la cual la entregó a su hijo Roberto I de Parma. El conjunto de joyas que presentará Sotheby’s ofrece una perspectiva única de la vida de sus propietarios a través de los siglos.

Otra de las piezas que saldrá a subasta en noviembre es una espectacular tiara encargada por la propia Luisa de Artois, formada por 95 diamantes, entre los cuales hay cinco solitarios que también pertenecieron a María Antonieta.