La factoría de las exclusivas Janeiro ya está en marcha: Humberto también pasa por caja

Por BEATRIZ CORTÁZAR
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Como se suele decir, ésta es una crónica anunciada. Si la semana pasada era la madre de Jesulín, Carmen Bazán, quien hacía caja al anunciar su separación matrimonial después de 30 años de vida en común y 20 de infidelidades, ahora es su marido, Humberto Janeiro, el que habla y cobra para darle la razón a su mujer y aportar su versión de los hechos que suele ser mucho más edulcorada que la de su apenada esposa. El hombre anuncia que esta semana pedirá la demanda de separación alegando «la pérdida del cariño en el matrimonio». Con pedazo de reloj de oro, bufanda blanca sobre sus clásicas camisas rosas y blazer azul marino, el padre del diestro no se corta un pelo a la hora de posar y repasar lo que ha sido su vida en los últimos años y reconocer que lo está pasando mal porque no creía que su mujer iba a ser capaz de dar ese paso. ¡Toma, y tanto! Veinte años de cornamenta son suficientes como para apoltronarse en esa postura y mirar para otra parte. Lo que ocurre es que cuando el escándalo se hace público, cuando la cornuda tiene que agachar la cabeza, cuando su marido sale en televisión de risas y copas con su amante, pues es cuando hay que coger al toro por los cuernos que en este caso eran astifinos y entrar a matar, taurinamente hablando. A Humberto no le dedican en «Hola» la portada generosa y lo relegan a una ventanita dando más protagonismo a un sonriente Raphael, que pone buena cara a pesar de su estado de salud; a unos embarazados Rafi Camino y su mujer, Natalia, y a una desolada Carmen Tello con la «espantá» de Curro Romero en una noticia que se queda vieja dada la reconciliación de la pareja desde que el miércoles enviaran un nuevo comunicado y el maestro fuera a la casa de su novia para pedir perdón y arrepentirse de lo sucedido.