Keane (en la imagen superior) no supo defender su lugar privilegiado en el cartel y su intervención no pasó de convencional. The Raveonettes (junto a estas líneas) ofrecieron un buen concierto  Estrella Morente, durante su actuación en el Festival del Cante de las Minas  SERRANO ARCE  Alberto Nosè

Estrella Morente triunfa de nuevo en el Festival de La Unión Vence el rock en el Festival de Benicasim El pianista italiano Alberto Nosè gana el XV Concurso de Piano Paloma O´Shea

Kaiser Chiefs y Dinosaur J. R. fueron el plato fuerte de una jornada que contó con otros momentos decepcionantes, protagonizados por grupos desmerecedores, sin duda, del lugar privilegiado que el cartel les otorgaba

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MURCIA. La cantaora Estrella Morente llegó a La Unión con la intención de meterse al publicó en el bolsillo por segunda vez y lo consiguió con un concierto extenso y variado, informa Efe. Con un elegante vestido de pequeños lunares, cuidado peinado, flor y peineta, y unos sutiles melismas, rebosaba flamencura por los cuatro costados. Salió cantando por alegrías y con su mantón a modo de capote ejecutó en el aire unas verónicas de recibo, anunciando que, aunque no era nueva en esta plaza, venía a dar guerra y a revalidar el éxito que consiguió hace un par de años.

Después de esas alegrías de fogueo, la cantaora muy pronto cambió el tercio y rompiendo el guión previsto con el guitarrista Alfredo Lagos, acordándose de la tierra en la que estaba, se metió en el duro terreno de los cantes mineros y dijo: «Es para mí un honor cantar aquí por tarantas, con todos mis respetos se lo dedico a La Unión». Y después de cantar una selección de ellas, manifestó: «Esto no estaba preparado, y es que se pone una a cantar por tarantas y pasa lo que pasa». Por estos cantes estuvo magnífica, tanto como por granaínas, en las que su particular melisma comenzaba a calar hondo, tan hondo que hieren de alegría.

Algo así le sucedió al cantor sufí Nusrat Fateh Ali Khan cuando la oyó por primera vez y lo mismo cuentan del Maestro Sabicas que, cuando le pidió a Estrella de niña que le cantara una taranta, tuvo que dejar de tocar porque las lágrimas no le dejaban tocar ni una falseta más. A esas tarantas, le siguieron tientos-tangos y una recia soleá. A esa altura del concierto la Morente ya llevaba más de cuarenta minutos cantando, acompañada excelentemente por el guitarrista Alfredo Lagos y ya había conquistado al público. Conquista que prolongó con la presencia de su espléndido grupo de flamenco, integrado por miembros de su familia.