Jeanne Moreau
Jeanne Moreau - ABC
Tragedia

Los mil estilos de Jeanne Moreau

El camaleónico encanto de la desaparecida actriz fue un referente del «chic francés» sin pretensiones

MadridActualizado:

El anuncio de la muerte de Jeanne Moreau ha entristecido a los aficionados al cine y a sus múltiples admiradores, si bien es cierto que la actriz nunca fue un icono de la belleza ni de la moda, como sí han sido siempre Brigitte Bardot, Françoise Hardy o Catherine Deneuve. A la Moreau, no la caracterizaban ni tener un físico de impresión ni llegar a sentar tendencias, pero poseía algo muy potente: una capacidad de interpretación difícil de equiparar y una maravillosa voz profunda. Uno de los grandes éxitos de Jeanne Moreau residía probablemente en ser creíble cada vez que interpretaba a un personaje, algo harto difícil para una actriz con su enorme palmarés y los cambiantes registros para los que era elegida.

Parte de este triunfo de su camaleónica capacidad interpretativa radicaba en que conseguía parecerdistintas personas físicamente, según la película y el rol del que se tratase. Jeanne Moreau supo llevar a la pantalla un chic francés «aparentemente» relajado, sin esfuerzo y sin pretensiones. Cuando a principios de los años 60 se imponían Chanel, Dior o Givenchy, la actriz francesa llevaba los femeninos atuendos de estos insignes modistos sin el rigor de grandes damas de la pantalla o de la vida pública. Incluso con sus más formales sastres de dos piezas de Chanel, no trasmitía rigidez.

Sabía restar importancia y seriedad a la ropa que llevaba. En la película «Jules et Jim», en la que es el vértice de un eterno triángulo amoroso, el vestuario de la actriz era muy deportivo, con camisetas marineras de rayas azules, pantalones sencillos y jerseys gruesos. Ese mismo atuendo, llevado por Brigitte Bardot, hubiese llamado la atención, mientras que llevado por Jeanne, se integraba en el estilo del personaje dotándolo de personalidad. Si en cambio se terciaba un look sexy, como en «La Notte», la gran actriz se embutía en un vestido negro ceñido o en atuendos atrevidos y exagerados.

Si tenía que vestir un recogido sofisticado y un collar de grandes proporciones, como en Mata Hari, lo hacía con la misma soltura con la que se ponía un sombrero de corte western o un vestido inspirado en los de Audrey Hepburn en «Sabrina» o «Desayuno con Diamantes». Pero quizás uno de los estilos con el que se sentía más cómoda en su vida privada era el de Pierre Cardin, de corte futurista, sencillo y cómodo. No en vano, la actriz -que tenía un éxito arrollador con los hombres- fue pareja de Cardin durante cinco años. No era extraño tampoco verla en unos chinos y camisas sencillas, que contrastaban con los vestidos de vuelo con escote de encaje o los largos atuendos en vaporosos tejidos de algunas de sus filmaciones en las que encarnaba a alguna mujer fatal.

Las joyas, a menudo bisutería, pasaban de ser la pedrería más majestuosa imaginable, inspirada en los collares de las princesas más llamativas de la época, a los más sencillos aros; y el cabello al aire sin forma definida, lo alternaba con elegantes tocados y turbantes que resaltaban sus atractivos rasgos. Jeanne, que hace muchos años declaró que «la belleza física era una desgracia», supo mantenerse equidistante entre la etiqueta de feminista y devorahombres. Nos ha dejado su voz ronca, su inquietante mirada ojerosa, su estilo versátil y esa inteligencia desafiante y franca que tantas veces también interpretó.