El estafador malayo que engatusó a DiCaprio y a la elite de Hollywood

El financiero Jho Low, acusado de blanqueo de capitales y de sacar cerca de 5.000 millones de dólares de fondo del gobierno de Malasia, es el protagonista del documental «The Kleptocrats»

MadridActualizado:

La oscura trastienda de las grandes estrellas de Hollywood suele estar blindada ante cualquiera que, ajeno al círculo más privado, trate de meter las narices para airear lo visto y oído. Pero los filtros no siempre funcionan y más de una vez algún fisgón ha dado un soberano disgusto a la celebritie de turno.

En el caso de un tipo llamado Jho Low, quien a principios de las década pasaba por ser un jovencísimo y superdotado financiero malayo (en su historial figuraba su condición de administrador de grandes fortunas, a través de un fondo de inversión que tenía raíces en Malasia, Kuwait y los Emiratos Árabes), todas las alertas saltaron demasiado tarde. Fue cuando la Justicia norteamericana comenzó a investigar, en julio de 2016, un oscuro caso de corrupción política y económica, cuyo epicentro se sitúa en Malasia y que salpicó directamente a Leonardo DiCaprio y Martin Scorsese a propósito de la financiación de «El lobo de Wall Street», filme estrenado en 2014.

Al parecer, la multipremiada película se había nutrió de varios millones de dólares procedentes del blanqueo de capitales de hasta 5.000 millones practicado, entre otros, por el propio Jho Low y un exsocio y examigo de Leo: Riza Aziz, productor norteamericano y cofundador de Red Granite Pictures (con una importante cartera de clientes en Hollywood).

Qué pasó, quiénes fueron los protagonistas de semejante escándalo y, sobre todo, de dónde había salido el tal Jho Low, el nombre con el que los amiguetes se referían a Low Taek Jho, es el argumento de un documental de 86 minutos titulado «The Kleptocrats», dirigido por los británicos Sam Hobkinson y Havana Marking, y cuyo estreno ha tenido lugar esta semana en el Festival de Cine de Nueva York. Por la cinta desfilan múltiples y variopintos personajes, incluido el ex primer ministro Datuk Seri Najib Tun Razak. Y también, el mismísimo Leonardo Di Caprio.

La punta del iceberg emergió cuando en 2016 el departamento de Justicia de EE.UU. congeló un billón de dólares (mil millones) procedentes del estado de Malasia e invertidos en el país a través del fondo 1MDB, así como de diversas propiedades inmobiliarias de lujo en Nueva York y California, de obras de arte (pinturas de Vincent Van Gogh y Monet) y de los derechos de «El lobo de Wall Street», en cuya financiación colaboró DiCaprio.

La noticia pilló a DiCaprio promocionando por todo el mundo su proyecto más querido: el documental «Before the flood», dirigido por Fisher Stevens y centrado en los estragos del cambio climático. Días antes de la premier en Londres, una organización solidaria dedicada a la preservación de territorios naturales con base en Suiza, la Fundación Bruno Manser, exigió públicamente al actor la renuncia de su cargo como Mensajero de la Paz de la ONU por su relación personal y comercial con Aziz y Low, así como por haberse beneficiado directamente del dinero desaparecido del fondo de inversión 1MDB.

«Leonardo DiCaprio se ha negado constantemente a explicar sus estrechos lazos personales y financieros con personas claves en el escándalo del 1MDB malayo», proclamó entonces Lukas Straumann, director de la Fundación Bruno Manser. «Esto es inaceptable. No podemos salvar al medio ambiente si no detenemos la corrupción».

Días más tarde, DiCaprio reaccionó a través de un comunicado, donde subrayaba su colaboración con la Justicia. «El señor DiCaprio y la Fundación Leonardo DiCaprio continúan apoyando los esfuerzos de la Justicia. El señor DiCaprio esta agradecido por la instrucción del gobierno en la resolución del caso», rezaba el comunicado.

Pero lo que estaba llegando a EE.UU. ya hacía años que estaba lastrando el prestigio de varios políticos del gobierno de Malasia por su vinculación al mencionado fondo 1MDB y a un plan de dimensiones internacionales para lavar al menos 4.500 millones de dólares. El fondo 1MDB fue creado por personas cercanas al primer ministro Najib Razak, poco después de que este llegara al gobierno en 2009, con objeto de promocionar el desarrollo económico del país. Y una pieza clave en este engranaje ha resultado ser Jho Low, el examigo de DiCaprio.

Pero Leo no ha sido la única estrella de Hollywood que se dejó engatusar por el estafador malayo. Bradley Cooper, Jamie Foxx, Paris Hilton, Miranda Kerr... se dejaron querer por un tipo que se ventiló en juergas, lujos y regalos miles de millones de dólares de fondos malayos. El libro «Billion Dollar Whale: the Man Who Fooled Wall Street, Hollywood and the World» («La ballena del millón de dólares: el hombre que engañó a Wall Street, Hollywood y al mundo») relata la fiesta de cumpleaños de Jho Low en Las Vegas, en 2012, con un borrachísimo Leonardo DiCaprio rapeando a Q-Tip y una Britney Spears saliendo de una tarta y cantando «Cumpleaños feliz» al homenajeado.

En un reportaje de «The New York Post» se dijo que Jho Low, descendiente de empresarios de éxito en Guandong (China), Tailandia y Hong Kong y, a tenor de quienes le conocieron, «un cuentista de fábula», regaló un Ferrari de alrededor de 300.000 euros a Kim Kardashianpor su enlace con el jugador de la NBA Kris Humphries. A Leonardo DiCaprio le obsequió con la estatuilla del Oscar a mejor actor a Marlon Brando por «La ley del silencio», así como un «picasso» y un «basquiat», que posteriormente devolvió. A Miranda Kerr le dio diamantes por valor de ocho millones de dólares, mientras que a Lindsay Lohan recibió 23 botellas de Cristal Champagne y Kate Upton un bolso «Birkin» de Hermès. Con Paris Hilton tonteó tanto que, cuentan las malas lenguas, ambos pasaron un fin de semana juntos en Saint Tropez.

Y mientras la Justicia avanza en sus investigaciones y el documental «The Kleptocrats» llega a las salas de cine, todos buscan a Jho Low, quien parece haberse esfumado en algún recóndito rincón de Asia. El final de esta historia todavía está abierto.