La Princesa Lilian y el Rey Leopoldo III (centro) en 1945, rodeados de cuatro de los seis hijos del monarca belga. De izquierda a derecha, Alberto, Balduino, Alejandro y Josefina-Carlota
La Princesa Lilian y el Rey Leopoldo III (centro) en 1945, rodeados de cuatro de los seis hijos del monarca belga. De izquierda a derecha, Alberto, Balduino, Alejandro y Josefina-Carlota - EPA

La pasión secreta de Balduino de los Belgas por su madrastra

Unos archivos del ex primer ministro Achille Van Acker muestran su inquietud ante la relación del hijo de Leopoldo III con la Princesa Lilian

Corresponsal en Bruselas Actualizado: Guardar
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La idea de que el Rey Balduino de los Belgas (1930-1993) tenía problemas para relacionarse con las mujeres ha sido objeto de estudio por parte de políticos e historiadores. Ni siquiera su boda en 1960 con la española Fabiola de Mora y Aragón (1928-2014) sirvió para disipar las dudas sobre sus profundidades sentimentales. Una de las teorías que más comentada en sus años de soltero fue que, en realidad, de quien Balduino estaba enamorado era de la segunda esposa de su padre, la belgo-británica Lilian Baels (1916-2002), trece años mayor que él. El matrimonio en 1941 entre el Rey Leopoldo III (1901-1983) y la que había venido a confortarle años después de quedarse viudo de Astrid de Suecia (1905-1935), fue una de las razones por las que este tuvo que abdicar y dejar el Trono a Balduino el 16 de julio de 1951.

Las teorías de una relación sentimental de cierta intensidad entre Balduino y la Princesa Lilian circularon como un rumor en los años 50, cuando los belgas se preguntaban por las razones que impedían al primogénito de Leopoldo III acercarse a alguna mujer de su edad. Balduino era un monarca joven, pero solitario. Se le empezó a llamar «el Rey triste» y tratándose de una monarquía, la necesidad de que tuviera descendencia era una cuestión de Estado.

Media docena de teorías

Recientemente se han desclasificado las memorias del entonces primer ministro, Achille Van Acker -estuvo en el cargo en tres periodos distintos, entre 1946 y 1958-, en las que el político menciona estos rumores como una causa de preocupación en la época. También hay muchas teorías sobre cómo conoció a la que luego sería su esposa, la Reina Fabiola, asunto sobre el que hay una versión más o menos oficial y media docena de teorías. Las memorias ahora desclasificadas tampoco aclaran en realidad qué sucedió con la Princesa Lilian, pero confirman que el Gobierno belga estaba tan preocupado como una parte de la opinión pública de este país.

El hecho de que reaparezca este asunto no cambia gran cosa en la realidad histórica: Balduino y Fabiola al final no pudieron tener hijos y ambos vivieron prácticamente como dos devotos católicos, según otra de las teorías sobre el monarca, con gran placidez porque en realidad su vocación hubiera sido la de ser sacerdote.

El diario de Van Acker incluye, eso sí, algunos elementos aparentemente más escandalosos, como la constatación de que Balduino y Lilian hicieron varios viajes juntos e incluso en una ocasión fueron al Tirol en el mismo compartimento del tren nocturno.

La princesa Lilian había nacido en Londres, en plena Primera Guerra Mundial, pero se había educado en Bélgica. Sus orígenes aristocráticos le habían puesto en relación con la Familia Real belga. A la muerte de la Reina Astrid en accidente de automóvil, Leopoldo de los belgas empezó a invitar a Lilian para que acompañara a sus hijos hasta que se hicieron inseparables. En la Segunda Guerra Mundial, cuando Bélgica había sido ocupada, se casaron sin respetar la ley belga que obliga a pasar primero por una ceremonia civil antes que la religiosa. El comportamiento de Leopoldo III ante el nazismo irritó tanto a los ciudadanos belgas, que forzaron su abdicación en 1951. Este monarca murió en 1983, el mismo año que Lilian Baels, que nunca pudo usar el título de Reina.