Érase una vez Annie Leibovitz

Érase una vez unas fotografías de cuento. Nacidas de la cámara del hada madrina del objetivo y de la lente, Annie Leibovitz. Érase también una celebración: el Año del Millón de Sueños con el que la

MANUEL DE LA FUENTE. MADRID.
Actualizado:

Érase una vez unas fotografías de cuento. Nacidas de la cámara del hada madrina del objetivo y de la lente, Annie Leibovitz. Érase también una celebración: el Año del Millón de Sueños con el que la compañía Disney premia desde 2006 a los visitantes de sus parques Disneyland, en los que de forma totalmente aleatoria se obsequia a los citados visitantes, generalmente con sumas de dinero más o menos cuantiosas. Y érase que se era que Leibovitz se ha sumado a esta fiesta con una serie de fotos en la que ha retratado a diversos rostros muy populares caracterizados de los personajes cinematográficos creados por la Disney, como «Blancanieves», «La Cenicienta» y «La Bella Durmiente». En este País de las Maravillas creado por Annie Leibovitz, Beyoncé ha sido Alicia, y David Beckham un príncipe, en una imagen que se realizó en un pantano cercano a Madrid a finales del año pasado. «Desde luego, sobre un caballo blanco realmente parece un príncipe», dijo la fotógrafa sobre el ex del Madrid.

Pero el primer retrato de la serie fue el de una Scarlett Johansson de rechupete como una dulcísima (como la casita de chocolate) Cenicienta cuando abandona el baile a medianoche y pierde su zapato. El primero, porque es el cuento preferido de Sarah, la propia hija de Leibovitz, de cinco añitos. El tenista Roger Federer también ha subido a la red de este «experimento», porque ha sido otro de los elegidos y ha cambiado la raqueta por la espada Excalibur para dar vida (por lo menos fotográfica) a un convincente rey Arturo. Por su parte, la actriz Rachel Weisz no sólo está de película, sino también de ensueño como Blancanieves, aunque de momento se eche en falta a los siete enanitos: «Hi, Ho... a casa a descansar». Y Julie Andrews, con más sonrisas que lágrimas, se ha convertido en el hada azul de la tiernísima «Pinocho». Casi, casi, otra vez una imagen vale más que mil palabras, aunque sean las de los cuentos de la Disney. Y colorín, colorado...