Musk en una imagen de 2017
Musk en una imagen de 2017 - REUTERS

Elon Musk se lanza a la fabricación de tequila bajo el nombre de Teslaquila

El magnate, ahora caído en desgracia, registra la marca para elaborar «licor de agave destilado»

MadridActualizado:

De Elon Musk(Pretoria, 1971) se dice casi de todo (bueno y malo): es un visionario cuya egolatría acaba por arruinar sus grandes proyectos, un genio con la cabeza llena de pájaros, un tipo arrogante e inestable con extraordinarios momentos de lucidez, un magnate cuyas prácticas poco ortodoxas abonan la incertidumbre... Buena prueba de ese cúmulo de contrastes es que los mandamases bursátiles no pueden verle, pero él está logrando que su fortuna de 21.000 millones de dólares permanezca intacta.

Lo que cierto, a todas luces, es que Musk es inasequible al desaliento. Después de que se viera obligado a dimitir de sus funciones como presidente de Tesla (fabricante de coches eléctricos), debido a las presiones de la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC, por sus siglas en inglés) para resolver unas acusaciones de fraude, que, además, le costaron el desembolso de 20 millones de dólares, el empresario sudafricano ha llevado a cabo un nuevo golpe de efecto al registrar su propia marca de tequila: Teslaquila.

Parecía una de sus socorridas bromas twitteras (el pasado abril, coincidiendo con el día de los inocentes en EE.UU., publicó en su cuenta de Twitter que Tesla ahora se iba a dedicar a producir tequila porque estaba a punto de caer en la bancarrota), pero está resultando ser un proyecto empresarial en toda regla: la solicitud de una patente al regulador estadounidense ratifica que va en serio. La marca ha sido registrada como un «licor de agave destilado» y «licor de agave azul destilado».

La cadena CNBC ha sido el medio que ha destapado la solicitud de patente y, también, que el documento se presentó con la «intención de usar» la marca Teslaquila. El propio Musk compartió la noticia de CNBC en Twitter con una imagen de la presunta presentación de Teslaquila con un diseño en rojo, blanco y negro.

La puesta en marcha de lo que parece su flamante proyecto llega después de un rosario de grandes ideas bastante más sofisticadas que las de lanzar al mercado una nueva bebida alcohólica y que no siempre llegaron a buen puerto, como Hyperloop (un tren de súper alta velocidad que discurre a través de un tubo hermético), la construcción de túneles subterráneos en Los Ángeles para descongestionar la ciudad del tráfico, el desarrollo de un sistema para conectar el cerebro a una máquina o, incluso, el diseño de un lanzallamas de uso doméstico.

También viene semanas después de ser objeto de fuerte críticas por su incontinencia verbal y su gusto por la provocación. Por ejemplo, «violador» y «pedófilo» a uno de los rescatadores de los niños del equipo de fútbol que se quedaron atrapados en Tailandia. O fumar marihuana y beber whisky cuando era entrevistado en un podcast para hablar de aviones eléctricos.