Eduardo Bolsonaro con la gorra de reelección de Donald Trump
Eduardo Bolsonaro con la gorra de reelección de Donald Trump - Paola De Orte/Agência Brasil

Eduardo Bolsonaro se hace hueco en la política brasileña al margen de su padre

Durante una cumbre organizada por su partido, el hijo de Jair Bolsonaro le ha pedido matrimonio a su novia

São PauloActualizado:

Eduardo es el tercero de los cinco hijos del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro. A los 34 años es uno de los principales nombres del giro brasileño a la derecha y a la ultraderecha, consagrándose en la última elección como el diputado más votado de la historia de Brasil con 1,8 millón de apoyos. El joven Bolsonaro está dando pasos largos para conquistar esa popularidad fuera de sus fronteras, ofreciéndose como un paladín por la «extinción de la izquierda» latinoamericana.

«No soy un canciller paralelo. Fui invitado a ir a otros países por haber sido el diputado más votado de Brasil», declaró el abogado y expolicía, para explicar sus viajes a Estados Unidos para encontrarse con el publicista norteamericano Steve Bannon, quien diseñó la campaña del presidente Donald Trump. Eduardo y Bannon tienen una relación muy cercana. Se han encontrado algunas veces en Estados Unidos y comparten opiniones sobre temas como el «marxismo cultural» y «las escuelas sin ideologías». En la última reunión que mantuvieron, el hijo del presidente provocó protestas nacionalistas cuando se puso una gorra para la reelección de Donald Trump. Bannon lo invitó a la cumbre «Movimiento», fundada por él y el político belga Mischaël Modrikamen, para promover el nacionalismo en Europa.

Contra Cuba

En busca de una derecha internacional, el diputado fue la semana pasada la principal estrella de la primera Cumbre Conservadora de las Américas, realizada en Foz de Iguazú y promovida por él a través de su partido, el Partido Social Liberal. Eduardo pasó estos días como si fuera un actor de Hollywood: sacándose fotos con sus admiradores, saludando a una fila de entusiastas por el nuevo Gobierno y la familia presidencial, que además de él y su padre, ha llevado a otros dos hermanos a la política, el senador Flávio, y Carlos, el mago de las redes sociales que dirigió la campaña del padre.

Al igual que su padre, Eduardo Bolsonaro ha protagonizado grandes polémicas en el país al posicionarse en contra del matrimonio entre homosexuales y a favor de la posesión de armas. El pasado mes de abril fue denunciado por la fiscalía por amenazar a una periodista. Por eso su discurso era uno de los más esperados de la velada. Recibió una gran oleada de aplausos al proponer que Brasil acogiera la sede del tribunal que juzgará al Gobierno cubano. También reiteró su intención de emprender una persecución contra los profesores de las escuelas y universidades, con la intención de que no entorpezcan las mentes de los jóvenes, que viene a ser lo mismo que decir que quiere controlar a los docentes para que no animen a los jóvenes a pensar libremente.

Hábil estratega

El discurso del hijo más internacional del presidente dio un giro casi al terminar. «Ustedes saben que este año voy a casarme, pero todavía no es oficial. Entonces, Heloísa Wolf aceptas oficialmente casarte conmigo?», dijo Eduardo Bolsonaro desde el atril, mientras miraba a su novia. La chica se llevó las manos a la cara y, emocionada, se dirigió hacia Bolsonaro, que la esperaba con una rodilla en el suelo y un anillo con una esmeralda. Tras darle un abrazo y un beso, Wolf se acercó al micrófono y contestó que «sí» para que lo escuchasen las 500 personas que había en la convención. Bolsonaro es un hombre atractivo y apuesto, Wolf tiene una gran belleza. Juntos forman una pareja de revista. Y ella llevaba tiempo queriendo dar este paso con su príncipe azul.

Al finalizar sus estudios de psicología, Wolf decidió enfocar su vida profesional hacia los recursos humanos. Partidaria de la «psicología positiva», una rama que pretende ayudar a la gente a establecer metas y propósitos de vida, Wolf también atiende a pacientes y da sesiones como coach. Es devota de la virgen de Nuestra Señora Aparecida y le gusta el tiro deportivo. Durante la campaña electoral que llevaría al padre de su novio a ocupar la presidencia de Brasil, Wolf participó activamente con un grupo de voluntarios. Esos días atendió a sus pacientes por teléfono.

Con su compromiso, Eduardo, tan bueno en marketing como su padre, se perfila así como un príncipe de la derecha latinoamericana, que busca una corona para el Clan Bolsonaro.