Mick Jagger tiene escrita una autobiografía - Europa Press

Un editor revela que existe una biografía secreta de Mick Jagger

En el libro cuenta anécdotas como que compró una mansión campestre colocado de LSD

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El periodista y editor inglés John Blake, de 68 años, ha revelado que Mick Jagger escribió una autobiografía en los años ochenta, que estuvo a punto de publicar. Finalmente dio marcha atrás tras el trauma del suicidio de su novia, la modelo L’Wren Scott, que se ahorcó en 2014 en su apartamento neoyorquino. Blake ha revelado en un artículo de la revista «The Spectator» que hace tres años llegaron a sus manos las memorias del cantante de los Rolling Stones, 75.000 palabras mecanografiadas. El editor contactó de inmediato con Jagger, de 73 años, para intentar publicar la biografía, pero le respondió que no recordaba haber escrito el texto.

El editor asegura que el escrito es «como los rollos del Mar Muerto de la historia del rock». Jagger ha reiterado en numerosas entrevistas que no tiene intención de escribir sus memorias. «Pero la razón es que ya las ha escrito».

Blake ha destapado algunas curiosidades de la obra, que le ha parecido bien estructurada y correctamente escrita. La imagen que trasluce de Jagger mezcla anécdotas de rebeldía juvenil con la realidad de un competente profesional y hombre de negocios. Lo más morboso es que el cantante cuenta que en 1970 estaba bajo el efecto del LSD cuando cerró la compra de Stargroves, una imponente mansión en Hampshire, en el Sur de Inglaterra, por la que pagó 55.000 libras de la época.

La propiedad data de 1565. A mediados del XIX ardió y fue reconstruida con el estilo gótico victoriano que la distingue. Stargroves es parte de la leyenda del rock, porque los Stones instalaron allí un estudio móvil donde registraron numerosas canciones. Pero hubo más músicos ilustres que pasaron por allí. Por ejemplo The Who, que grabaron en la finca su himno «Won’t get fooled again», o Led Zeppelin y Bob Marley.

Jagger acabó vendiendo Stargroves al fundador de la escudería Williams de fórmula 1. Buscando el calor, lo que hizo fue construirse una casa del mismo hombre en el paraíso caribeño de la isla de Mustique. En 1998, Rod Steward se hizo con Stargroves, tras abonar 2,5 millones de libras, pero la vendió pronto.

Según el editor, en sus días de señor campestre, sir Michael Philip Jagger intentó encarnar el papel y probar con la equitación. Pero el tiento hípico casi acaba en desgracia. Nunca había montado y el caballo estuvo a punto de derribarlo. Según el relato de Blake «se encabritó como un Ferrari» y los reflejos de Jagger, que le dio un golpe en la frente que lo serenó, «evitaron que la historia de los Stones haya sido otra».

La lectura del texto confirma lo sabido, que tras la fachada de sus Satánicas Majestades, que escandalizaron al mundo en los sesenta y setenta, se oculta un Jagger calculador, muy trabajador y riguroso. Antes de actuar «desayunaba temprano sus hidratos de carbono y luego bebía muchísima agua, tal vez ocho pintas, porque en el escenario perdía unas diez».

Tampoco seríam ciertas las célebres exigencias de caras excentricidades gastronómicas y alcohólicas en el vestuario. «Caviar, champán vintage, codornices rellenas… la verdad es que él no come nada de eso». Por el contrario, el artista contaba en el backstage con un pequeño cuarto privado donde se aislaba del entorno festivo.

La anécdota más simpática es que tras su primera gira, que lo mantuvo casi dos años fuera de casa, cuando se presentó en la puerta de la casa paterna de Dartford, en los suburbios londinenses, su madre se quedó espantada por su aspecto: «Oh, Michael… ¡tu pelo!». Los Jagger eran de clase media y él llegó a estudiar en la London School of Economics antes de que el blues lo envenenase. Su padre era profesor de gimnasia, con un programa en la BBC, donde lo llegó a acompañar su hijo en alguna emisión.

Sobre la tradicional relación amor-odio con Keith Richards, pues así es. Las memorias inéditas recogen el tedio de Jagger viendo “a un áspero Keith tocando fondo como un mono noche tras noche”. A finales de los 70, la adicción a la heroína convirtió al guitarrista en un zombi y el cantante tuvo que hacerse cargo de las riendas de la banda. Sin embargo, no faltan elogios para su socio: «Siempre tarde, siempre destrozado, pero un genio creativo».

El pasado diciembre, el septuagenario Jagger fue noticia porque tuvo un niño en Nueva York con la bailarina Melanie Hamrick, de 29 años, es decir: 44 menos que sir Mick, quien ya suma ocho hijos, cinco nietos y es bisabuelo desde hace dos años y medio.