CORAZÓN

Un divorcio, un lifting y el coche fantástico

La duquesa de Franco hace oídos sordos a la exhumación de los restos de su abuelo y a la polémica de sus asuntos tributarios

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La recién estrenada duquesa de Franco, Carmen Martínez-Bordiú, protagonizaba el posado «robado» despedida de la temporada veraniega con un biquini estampado de animal print. Y a juzgar por las imágenes publicadas en la revista «Corazón», hace oídos sordos a los dos frentes mediaticos que tiene abiertos. Por un lado, la exhumación de los restos de su abuelo el dictador y, por otro, la multa de alrededor de 500.000 euros que algunos medios aseguraban le había impuesto Hacienda por una infracción administrativa en la declaración del IRPF de los ejercicios 2006 y 2007.

La aristócrata se apresuró a desmentir estas acusaciones y emitió un comunicado firmado por su puño y letra, en el que aseguraba que no había sido sancionada y que aunque sus recursos habían sido desestimados, la Administración no vio ninguna infracción en sus asuntos tributarios y, por tanto, no la ha condenado a nada. Por eso, continúa con su luna de miel con su atípico novio, Tim McKeague, con el que quiere exiliarse a Portugal. Mientras, surcan las aguas de Matalascañas sin complejos y se alojan en un hotel para adultos, porque la Bordiú es abuela, pero a ratos.

Y el que esta resultando un madurito interesante es Kiko Matamoros, el divorciado del año, o eso nos han hecho creer, porque a estas alturas ya no sabemos si es verdad que se ha divorciado de Makoke, porque no hemos visto ningún papel y ahora se ha convertido en su defensor máximo en el plató de «Gran Hermano Vip», el reality donde participa ella con un caché semanal de los más elevados. Si el sábado pasado, en «Viva la vida» (Telecinco), no soltó prenda y se hizo la interesante para desesperación del equipo del programa y de los espectadores, que no entendían muy bien para qué había ido si no dio ni un solo titular, le tomó el relevo Kiko -que para eso está demostrando ser un crack y un estratega- y días más tarde habló de una tercera persona. Esa joven con la que ha tenido una relación paralela de varios años y que Makoke califica como amistad. Y, lo mejor, todo el mundo lo sabía y nadie lo había dicho. Muchos por el miedo que le tienen, porque él como colaborador impone, por su físico y porque no se calla. No tiene nada que perder, me dicen.

Trapos sucios... y limpios

Quien sí le ha plantado cara mediática ha sido Diego Arrabal, al que esperó en la puerta de Telecinco el pasado martes y le pidió que «frenara», refiriéndose a los trapos limpios o sucios que el paparazi no se calla y saca con telegenia. Ha quedado claro que va a defender a Makoke, sea verdad o mentira lo que se cuente. Mientras, coquetea con Sofía Suescun en las pausas del programa. Intercambian risas y caricias. Vamos, que no es tan fiero el león como lo pintan. Y a qué viene esa defensa a ultranza a su ex, si se acaban de separar. Sería el bolso de lujo y el monedero que envió desde la tienda de Prada para ella o para la chica joven de la que todos hablan y que le ha acompañado a Telecinco en muchas ocasiones, para sorpresa de sus compañeros.

El telón del vodevil no ha hecho más que levantarse, porque este sábado su hijo Diego acude a «Sálvame Deluxe» y promete relatar algunos episodios del culebrón que se nos han escapado a todos.

Carmen Borrego

Por exigencias del guión, Carmen Borrego no ha podido hacer el postoperatorio y sorprendió a todos ya sin papada y emocionada. Llora más ahora que antes del cambio, y eso que su madre dijo en el plató que estaba muy orgullosa de ella.

Y el que no ha cambiado es Andrés Pajares, al que muchos daban por desaparecido y que regresa como lo que fue, una estrella del cine de humor. Los Javis le han fichado para su exitosa serie «Paquita Salas» (Netflix) y las cosas le van bien porque conduce el coche fantástico y asegura estar enamorado.