Diego Osorio
Diego Osorio - GTRES

Diego Osorio: «No me creo ese papel de 'soltero de oro'»

El financiero madrileño, con vocación de actor, sale con Jordan, la hija del cantante Bono: «Soy muy feliz», dice

MADRID Actualizado: Guardar
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Corría el año 2009 cuando Diego Osorio (31 años) se asomço por vez primera a la prensa del corazón. Fue a raíz de su incipiente relación sentimental con una jovencísima Ana Boyer, que vivía su primer gran amor. Eran dos jóvenes con mucho en común, una educación muy similar, estudios universitarios, familias de clase acomodada, círculo social muy parecido... Pero también eran demasiado jóvenes como para que lo suyo fuera a durar eternamente.

Con la misma discreción con la que comenzaron a salir, se dijeron adiós. Y tras Ana llegaron Eugenia Martínez de Irujo y después, la «top» Eugenia Silva. Ahora es Jordan Joy Hewson (27), la hija del vocalista de U2, Bono, la mujer que ocupa el corazón del madrileño.

Por ello y porque es un hombre de lo más atractivo y educado, Osorio ha sido elegido como invitado español para la presentación mundial del nuevo modelo de Range Rover, Velar, en un acto social que tuvo lugar en el Museo del Diseño de Londres y que reunió a personalidades como el actor Damian Lewis, la socialité Poppy Delevingne, la princesa Lily zu Sayn Wittgensrein-Berleburg o el modelo David Gandy, entre otros muchos.

Actor en ciernes

Para muchos, Diego Osorio es un miembro destacado de la alta sociedad internacional, que se dedica a la gestión de patrimonios. Sin embargo, él se siente y se define como actor: «Estudié lo que en mi casa se esperaba de mí, pero desde niño me incliné por la interpretación. He representado muchas obras en el colegio y hoy sí puedo decir que estoy volcado en mi perfil de actor. He creado una productora con la que voy a rodar mi primer cortometraje inspirado en un texto que escribí sobre la muerte. Una nueva forma de abordar ese tema que espero también sirva como lanzadera para mi carrera», cuenta.

A Diego le cuesta hablar sobre sus relaciones sentimentales y es que intenta proteger esa parte de lo que considera su intimidad o al menos mostrarla de una forma natural. La pasada Navidad publicó en su red social una imagen de lo mas acaramelada con Jordan, haciendo oficial el noviazgo. «Soy muy feliz», asiente sin poder ocultar que lo que tiene con la hija de Bono es algo serio y formal. «En el futuro, claro que me encantaría tener mi propia familia», asegura sin querer dar pistas sobre los rumores que circulan sobre una boda a corto plazo. Lo que sí comenta es que podría educar a sus hijos «tanto en Madrid como en Dublín porque son dos ciudades que me encantan. Desde luego, en Nueva York no lo haría, no es un lugar para niños».

Sabe de lo que habla, pues lleva un tiempo instalado en Manhattan, donde ha conocido a su pareja. Allí se mueve como pez en el agua y en su red de contactos figuran clanes tan poderosos como los Gates o los Clinton, algo de lo que no quiere presumir e intenta quitar hierro al asunto: «Prefiero no comentar nada de eso, como tampoco lo hago cuando me califican de «soltero de oro» como si fuera una persona maravillosa y deseada por todas las mujeres. No me lo creo. Soy alguien normal, que intenta ser feliz y crecer como persona cada día», insiste. Hombre, si se considera «normal» el hecho de desayunar con Bono y merendar en su día con Isabel Preysler, muy corriente no parece. «Te puedo asegurar que no estoy pendiente de lo que dicen de mi, no tengo ni alerta de Google con mi nombre».

Sin comentarios

Aclara que nadie le prohibe hablar de su familia política, pero sigue restándole importancia al momento en el que Bono le recibió por primera vez en la casa familiar de Dublín. Al cabo, cuenta, por eso pasa cualquier familia. «Supongo que si un día tengo una hija y conozco a su novio, también tendré el instinto de todo padre de proteger a su niña», explica. Superado el primer encuentro, hoy Diego visita esa residencia con frecuencia; prueba de ello es que en cuanto llegó el momento de hacer las maletas, las suyas fueron con destino a Dublín donde le esperaba su novia.

En cuanto a la información aparecida días atrás sobre el impago de las costas de un juicio por un accidente de caza en el que un amigo resultó herido, Diego matiza que en cuanto sus abogados se lo notifiquen, lo hará sin demora. «De momento, hay un recurso», zanja.