Los cutre-famosos desaparecen de la vida social

BEATRIZ CORTÁZAR
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Unos recluidos en el hotel del Glam, los otros a punto de hacer las maletas para que el 7 de mayo comience la segunda edición en Antena 3 de «La isla de los famosos», que aumenta reparto y ya son dieciséis los participantes. Gracias a unos, a otros y a más que pululan como contertulios en algunos debates, el ambiente se despeja y las nubes desaparecen en cuanto a fiestas, reuniones, entrevistas o presentaciones se refiere. Los «grandes hermanos» también andan opinando sobre todo y sobre todos con el carné de haber pasado por la casa de los edredones y los nuevos cantantes de Operación Triunfo intentan pillar algo de las migajas que dejan Chenoa, Bisbal o Bustamante, los únicos que han sabido llevarse el eco de la audiencia que les acompañó en su día. Toda esta generación de famosos de 24 horas son ahora la comida favorita de los programadores televisivos. De allí surgieron y allí vuelven. Ellos les crearon y ellos se los devorarán. Lo bueno es que mientras estén dentro de la pantalla su fama aumenta y su misterio crece. Son «monstruos televisivos» que fuera de su medio pierden gracia, pierden chispa y pierden interés. Las academias, casas u hoteles no pueden cerrar ni por vacaciones. En cuanto lo hacen se cargan a sus inquilinos.

Marc y Humberto: ¿vuelve el hombre? Algo ha pasado en el gusto de las mujeres para que los seductores oficiales del reino sean ahora Marc Ostarcevic y Humberto Janeiro. Algo ha cambiado para que algunas mujeres den la cara por ellos, dejen su trabajo por seguir sus pasos e ignoren los comentarios por hacer público su amor. Marc y Humberto ocupan hoy el papel de los phillip junot, los porfirio rubirosa o los galanes tipo Larrañaga, Cubas o Iglesias. En fin, algo pasa cuando el salto a la hora de gustos es triple, es mortal y no tiene red.