De izda. a dcha.: La esposa del primer ministro de Japón, Akie Abe; la esposa del presidente del Consejo Europeo, Malgorzata Tusk; la esposa del primer ministro de Australia, Jenny Morrison; la esposa del presidente francés, Brigitte Macron; la primera dama de Chile, Cecilia Morel; la esposa del presidente del Grupo del Banco Mundial, Adele Malpass; y la primera dama de los Estados Unidos, Melania Trump. - AFP

«Cumbre» de primeras damas entre vino, pimientos, pelota vasca y «aurreskus»

Las esposas de los líderes del G-7 disfrutan de los paisajes y la gastronomía de la zona

Adrián Mateos
BiarritzActualizado:

El estricto control policial establecido estos días en la zona sur de Francia con motivo del G-7, cumbre que concluye hoy lunes, no impidió a las primeras damas exprimir al máximo su visita al País Vasco francés. Mientras sus esposos y la canciller alemana, Angela Merkel, meditaban y debatían en el suntuoso Hôtel du Palais de Biarritz, ellas aprovecharon para conocer mundo y disfrutar de la rica gastronomía del territorio.

Con sencilla y alegre vestimenta, se mostraron este sábado al público la mayoría de las primeras damas, entre ellas Melania Trump, esposa del presidente de Estados Unidos. El blanco fue el color que escogió para la ocasión, aunque la sorpresa no estaba en su largo vestido, sino en sus zapatos. O más bien, en la ausencia de estos, dado que la exmodelo eslovena decidió calzar bailarinas. ¿Sería para reducir diferencias de altura respecto al resto de la comitiva? Porque dieron que hablar los largos tacones que se enfundó el día anterior, de la marca Louboutin. Irónicamente, la señora Trump fue la única que optó por el calzado plano en una jornada donde terminaron recogiendo pimientos.

Junto con Melania Trump marcharon ayer, entre otras, la japonesa Akie Abe, la italiana Emanuela Mauro, así como Cecilia Morel, cuyo marido, Sebastián Piñera -presidente de Chile-, fue invitado a participar en esta edición del G-7. Por supuesto, entre las presentes se encontraba Brigitte Macron, mujer del presidente francés, que ejerció como anfitriona.

De izda. a dcha.: Brigitte Macron, Melania Trump, Donald Trump y Emmanuel Macron
De izda. a dcha.: Brigitte Macron, Melania Trump, Donald Trump y Emmanuel Macron - AFP

Viaje a Espelette

La francesa preparó para la ocasión un amplio programa de actividades para todos los gustos. Quizás no se esperaban las invitadas terminar viendo un partido de pelota vasca o ser las protagonistas de un «aurresku», danza típica del País Vasco. La jornada dejó momentos para el recuerdo.

La primera parada del día tuvo lugar en la localidad de Espelette, un pequeño enclave de cerca de dos mil habitantes que destaca principalmente por su cultivo de pimientos. Disfrutaron del partido de pelota vasca y visitaron la iglesia de Saint-Etienne antes de echar una ojeada por las tiendas de la zona. Una de ellas fue la lencería «Tisserand de linge basque», a la que hace algunos meses Brigitte Macron encargó toallas de baño como regalo para sus invitadas.

En otros establecimientos se hicieron con alpargatas, así como con vinos de sello vasco. Las cónyuges de los mayores líderes del mundo no se marcharon sin probar la sangría en la bodega «La cave des barons Ezpeleta». La comida se serviría en la cercana localidad de Cambo-les-Bains, y a ella se unió Adele Malpass, esposa del presidente del Banco Mundial David Malpass.

Cena en Biarritz

Por la noche regresaron a Biarritz para participar en la cena oficial del G-7 junto con sus respectivos maridos y el resto de participantes de la cumbre en una velada en la que también estuvo presente el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez.

Las influyentes primeras damas apurarán hasta última hora sus planes en territorio vascofrancés. Según informó la agencia Efe citando fuentes del Elíseo, se desplazarán hasta la costa para acompañar a varios campeones de surf y conocerán una asociación en defensa de la preservación del océano.