Cuando Valerie Solanas disparó tres veces a Andy Warhol

Catorce años después del intento de asesinato, el artista perdió la vida a causa de un infarto. Tenía 58 años

MADRID Actualizado: Guardar
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El terror hacia médicos y hospitales se le desarrolló a Andy Warhol (1928-1987) a muy temprana edad, cuando todavía no llegaba ni al metro de altura. Ese pánico, a causa de sufrir la enfermedad del baile de San Vito, le llevó a ser hipocondriaco. Por eso, cuando en 1973 le diagnosticaron cáculos biliares y los médicos le recomendaron operarse, Warhol se negó a entrar en quirófano. Lo hizo catorce años después, en febrero de 1987, cuando ya no resistía más el dolor. La operación llegó tarde y a Warhol le sorprendió la muerte demasiado pronto, a los 58 años. Hoy se cumplen 31 años desde que un infarto de miocardio durante en el postoperatorio le costase la vida al artista.

«En el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos», decía Warhol. Lo que nunca llegó a vaticinar el dibujante de las icónicas latas de sopa Campbell es que esta premonición, que se cumpliría con la llegada del celuloide, tendría como protagonista precoz a su amiga Valerie Solanas, la mujer que intentó matar a Warhol.

Warhol, en 1985
Warhol, en 1985

Ocurrió el 3 de junio de 1968. Solanas esperó durante horas por las zonas aledañas al número 33 de la Union Square de Nueva York. Cuando vio llegar a Warhol, se saludaron y subieron juntos hasta el sexto piso, donde se encontraba la sede de The Factory. Meses atrás, Solanas le había entregado al artista el guión de «Up your ass», una historia de una prostituta que odiaba a los hombres, con la esperanza de que Warhol se lo produjera. Pero Warhol había perdido el guión, y parece que Solanas nunca se lo perdonó. En las oficinas se encontraban el encargado Fred Hughes, el crítico de arte Mario Amaya y el director Paul Morrissey, que hablaba en ese momento por teléfono con la actriz Viva. Al ver llegar a Warhol, Morrisey le pasó el teléfono para que hablase con su amiga. Un momento distendido que Solanas aprovechó para sacar un revólver y disparar dos veces al artista. Warhol esquivó las dos balas, pero la tercera le alcanzó en el costado derecho. Acto seguido, Solanas disparó a Amaya en la cadera y Hughes salió ileso. En cuestión de segundos Valerie había desaparecido.

Warhol había perdido mucha sangre y se debatía entre la vida y la muerte cuando llegó al hospital. Al parecer, los médicos de urgencias creyeron que el artista era un mendigo y no querían atenderle. Él les dijo que era un reputado artista y, al ver sus zapatos se dieron cuenta de que no era un indigente, sino un artista bohemio. Fue entonces cuando corrieron hasta quirófano para salvarle la vida a Warhol.

Varias horas después Solanas llegaba a comisaría y se declaró culpable del intento de asesinato. Cumplió un año de prisión provisional a la espera de juicio y, después, fue condenada a tres años de cárcel. La pena tendría que haber sido mucho mayor, pero tras someterse a una evaluación psicológica, los tribunales condenaron a Solanas a la menor pena.

Pedro García Cuartango, periodista de esta casa, dedicó el pasado domingo una contraportada a Solanas en la edición de papel de ABC. «Valerie Solanas murió en 1988 en una institución benéfica de San Francisco. Tenía 52 años y muy pocos se acordaban ya de la mujer que había atentado contra la vida de Andy Warhol dos décadas atrás», contó. Y añadió: «Escritora, lesbiana y feminista, Solanas se rebeló contra una sociedad que la había maltratado desde su infancia cuando sufrió abusos de su padre»