La crisis más seria en «Ambiciones»

La crisis más seria en «Ambiciones»

BEATRIZ CORTÁZAR
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Apenas dos días después de aparecer en el programa de Antena 3 «Dónde estás corazón», Carmen Bazán, la matriarca de los Janeiro, fue «invitada a salir de la finca «Ambiciones» en una conversación nada agradable con su hijo Jesulín y su nuera María José Campanario, enfadados como estaban por las declaraciones que había hecho y por otras historias de las que se habían enterado. A pesar de que los padres del torero tienen el usufructo de esa vivienda, Carmen Bazán prefirió coger sus cosas y salir de la casa para irse con su hija Carmen al chalet que ésta se construyó hace doce años en otra parcela de esa misma finca, y que pagó con su dinero para que nadie pudiera reclamarle nunca ni un solo ladrillo.

Con esta salida, la crisis que se está viviendo en la familia de los Janeiro se anuncia como la más seria de todas por las que han pasado. Según me cuentan, hasta la fecha Bazán había querido apaciguar a todos, tapar los líos, endulzar las polémicas y hacer que todo fuera más agradable entre su hijo, su ex, sus nietas y su nuera. Pero está visto que es imposible contentar a todos y ahora ya no habrá más favores, más silencios ni más tapaderas.

Carmen Bazán se va de la casa por dignidad, y es que no está dispuesta a seguir ocupándose de tareas que no le corresponden, como traer y llevar a su nieta Andrea y tenerla en casa de su hija para que la Campanario no tenga que hacerlo, y asumir así la responsabilidad del cuidado de la pequeña, algo que nadie quiere hacer dado el numerazo que podría armarse si la niña tuviera algún percance y su madre, la mismísima Belén Esteban, arremetiera como sólo ella sabe.

Por eso y porque el resto de sus hijos, especialmente Carmen, le han dicho que ha llegado el momento de vivir su vida y que debe dejar de ser la cuidadora de otros, Carmen Bazán no piensa volver a Ambiciones. Disfrutará de la casa que se compró en una urbanización cercana y de la compañía de su hija, junto a quien también se refugió cuando pasó por su ruptura matrimonial.

Por cierto, también me cuentan que justo el mismo día que Jesulín y Campanario tuvieron esta agria conversación con la matriarca de la familia se instalaron en «Ambiciones» con sus dos hijos y allí están desde hace un mes. Ahora que no torea, es precisamente el diestro quien casi todas las mañanas se ocupa de llevar a sus hijos al colegio, que está a unos kilómetros de la vivienda. ya que a su mujer no le gustaban los centros escolares que tienen cerca de casa. De ahí que la «Campa» no caiga nada bien en el entorno.