Mayte Zaldívar
Mayte Zaldívar - Francis Silva

Las confesiones de la compañera de celda de Mayte Zaldívar: «Pagó a tres gitanas para que la protegieran»

Una vez fuera de la cárcel, condenada a dos años y medio de prisión por blanqueo de capitales, Maite Zaldívar contó durante su breve estancia en «Supervivientes» lo mal que lo pasó en prisión, algo que no cuadra con la versión de su compañera

MadridActualizado:

La que fue mujer de Julián Muñoz fue seleccionada como una de las concursantes de «Supervivientes 2018». Una vez fuera de la cárcel, condenada a dos años y medio de prisión por blanqueo de capitales, Maite Zaldívar contó durante su breve estancia en el concurso lo mal que lo pasó en prisión y sacar todo el rencor que guarda todavía a su exmarido y a Isabel Pantoja. «Al principio, fue muy duro porque él no abandonó a una mujer, abandonó a toda una familia. Fue una faena. Te encuentras una bicha en tu camino y te joroba la vida», dijo en referencia a la tonadillera.

Foto de archivo de 2003 de Julián Muñoz junto a su esposa Mayte Zaldívar
Foto de archivo de 2003 de Julián Muñoz junto a su esposa Mayte Zaldívar - ABC

Esta semana, la compañera de celda de la que fuese primera dama de Marbella ha decidido romper su silencio y conceder una entrevista a la revista «Semana». «Me han ofrecido para ir a televisión y yo nunca he querido entrar en esto. Ni ahora, ni cuando Mayte Zaldívar salió de prisión. Fui compañera de celda y jamás abrí la boca para decir nada de nadie. Mayte dice que le he hecho una encerrona a su exmarido y no es cierto, para nada. Yo he estado enferma con ansiedad. He tenido hasta que medicarme. Y jamás hablé, pero ahora que está hablando ella de mí en ‘Supervivientes’ quiero contarlo todo», asegura Rocío Jiménez a la citada revista.

Según su compañera, «Mayte dice que no la dejaban ir sola por la cárcel, pero lo cierto es que campaba por allí como quería. Ella iba sola al cine, nosotras teníamos que ir acompañadas con funcionarios. Hacía lo que le daba la gana y siempre tenía regalos para las funcionarias. En el médico, por ejemplo, siempre había que esperar para entrar, pero a ella le saltaban la cola. Yo tenía la tensión alta y coincidimos en la enfermería, pero siempre entraba antes que yo», explica visiblemente molesta por las declaraciones de la que fuese su compañera de celda. «Se hizo amiga de tres gitanas que les pagaba para que la protegieran. Eran como sus guardaespaldas, porque ella era más que nadie y siempre iba de chulita y tenía muchas enemigas», confiesa Rocío.