Con la ola de calor que está cayendo y Mick Jagger con laringitis

¿Cómo pueden hacernos esto?

D. J. SALAS/ P. PRIETO
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Los Rolling Stones se refugian en su «cuartel general» de Mallorca después de cancelar el concierto que tenían previsto ofrecer ayer en Benidorm. Una laringitis de Mick Jagger dejó plantados a miles de fans venidos de todo el mundo

DBENIDORM/PALMA. «Debido a una laringitis de Mick Jagger, los Rolling Stones se han visto obligados a cancelar el concierto de esta noche. Esto no es una broma». De esta manera, tajante y directa, un manager de la banda británica le pasaba la noticia a uno de los organizadores del concierto, veinticuatro horas antes de su esperada celebración.

Miles de seguidores procedentes de todo el mundo que se desplazaron a Benidorm para asistir al concierto deberán esperar hasta el próximo 19 de septiembre, al sufrir Mick Jagger «una afección de las cuerdas vocales que le impide cantar». El responsable de la empresa organizadora del concierto, Enrique Ybarra, aseguró que la fecha prevista para el concierto aplazado de ayer se ha confirmado «con la oficina» del grupo, aunque subrayó que «falta por formalizar el nuevo contrato».

A mediodía de ayer, esas miles de personas recibían la noticia con gran incredulidad. «¿Cómo puede ser, cómo pueden hacer esto?», se preguntaba María, una mujer venida de Londres expresamente por el concierto. Los hoteles de la ciudad sufrieron un número cuantioso de cancelaciones debido a la anulación del concierto. Por su parte, las fuerzas del Estado mantuvieron el dispositivo de seguridad establecido con motivo del evento, ya que se esperaba la llegada masiva de personas que aún no supieran que se había cancelado.

Sin embargo, no todas las personas se lamentaban de que no se llevara a cabo el evento; como por ejemplo, Juan, conductor de autobuses. «Tendría que haber estado trabajando hasta las tres de la mañana», decía sonriente, y concluía: «¡Viva Mick Jagger y su laringitis!».

Ybarra señaló que el 19 de septiembre «se trata de una de las últimas fechas que la banda tiene previstas por ahora en la gira «40 Licks Tour», después de actuar los días 14 y 15 de septiembre en Londres». «En la web oficial de los Stones -en la que no aparecía el concierto de esta noche- no figura ninguna fecha posterior al 15 de septiembre, por lo que los Rolling podrían concluir su gira europea en Benidorm», precisó el responsable de la empresa organizadora, quien dijo que «posiblemente continúen el tour durante los próximos meses de noviembre y diciembre».

Al campo de fútbol de Foietes llegaron hoy de forma

«intermitente, aunque sin formar tumultos», seguidores de los Rolling de partes diversas de España como Galicia, País Vasco, Andalucía, Madrid, Cataluña y Murcia.

En Palma de Mallorca una partida de fotógrafos y periodistas aguardó durante toda la mañana en el aeropuerto de Son Sant Joan a que la banda partiera rumbo a Alicante. Sus satánicas majestades viajaban con una corte compuesta por sesenta personas. Nunca llegaron al aeropuerto. Poco después se supo de la cancelación del recital y los Rolling ni siquiera se movieron de sus habitaciones del hotel Vent de Mar en la zona de superlujo de Palma Nova, donde Ron Wood, Keith Richards y Charlie Watts han establecido su cuartel general. Apenas se han dejado ver durante estos días. El único que se ha asomado de vez en cuando al balcón de su habitación es el guitarrista del grupo, mientras que el batería, el más «formal de todos» ni siquiera se ha dejado ver. Woods permanece en la isla con su mujer y con su nieta. Mientras tanto Mick Jagger continúa en París, donde al parecer se ha refugiado en el aire acondicionado para sobrellevar mejor la intensa ola de calor, lo que podría ser la causa de su inoportuna laringitis.

En principio está previsto que los Rolling se queden en la isla balear hasta el próximo día 7, cuando deberían partir para cumplir sus compromisos musicales en Alemania, siempre y cuando la garganta de Mick Jagger lo permita. Si no muy probablemente alargaran su estancia en la isla, donde pagan por noche de hotel la friolera de 400.000 pesetas de nuestras antiguas pesetas.