Sir Cliff Richard sale del armario

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L. M. G.

MADRID. Llega un momento en la vida en el que todos desean contar su versión de la historia, de su propia historia, empujados por motivos que sólo ellos conocen. El cantante británico Cliff Richard ha sido el último en dejar que el gran público se asome por la mirilla de su vida. El eurovisivo artista («Congratulations!», 1968) ha elegido el título de «My life. My way» («Mi vida. Mi camino») para sus memorias. Y a diferencia de las de su compatriota Sean Connery (cuya autobiografía se asemeja más a un tratado sobre Escocia, falto de jugosos detalles), las suyas sí que han causado cierto revuelo en el Reino Unido.

Sir Cliff Richard reconoce en el libro que John McElynn, el sacerdote secularizado con el que vive desde hace años, es su «compañero». El cantante zanja así los continuos rumores que sobre su sexualidad ha vertido la prensa británica. «¿Qué le importa a nadie lo que cada uno de nosotros es como individuo? No creo que a mis admiradores vaya a preocuparles eso», señala el artista. Ambos comparten sus vidas y los proyectos benéficos que el cantante promueve.

En libro hay más revelaciones sentimentales, pero esta vez femeninas. Richard, durante años un soltero de oro, estuvo a punto de pasar por el altar en dos ocasiones. La primera con la bailarina Jacquie Irving. Más tarde, su relación con la ex tenista Sue Baker (luego presentadora de la BBC), fue uno de los idilios más comentados de los ochenta y muchos se equivocaron al predecir que acabaría en boda. «Pensé muy seriamente en casarme con ella, pero comprendí que no la quería lo suficiente como para comprometerme por el resto de mi vida», reconoce.

Con más de 250 millones de discos vendidos en el mundo, Richard es uno de los artistas más queridos en su país. Él espera mantener todo ese cariño.