Claudia Cardinale y Nuria Espert, dos grandes para un premio

Beatriz CORTÁZAR
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La actriz italiana Claudia Cardinale viajó a Madrid con un único fin: entregar a Nuria Espert el primer premio de la firma La Prairie a la mujer emprendedora, creativa, moderna e imaginativa. Se entiende que la actriz catalana estuviera radiante ante tal galardón y que la organización del trofeo celebrara una gala por todo lo alto. Nuria Espert, quien el próximo 5 de julio presenta en el Festival de Mérida «Medea», montaje con el que estará ocho días para luego salir de gira, acudió en compañía de sus dos hijas. «Mi nieta no ha podido venir ya que trabaja en la obra “Las señoritas de Avignon” y mi madre está muy bien pero no para estos festejos». Sincera como la vida, Espert reconoció que no conocía a la Cardinale (lo «in» hubiera sido decir que eran íntimas) pero que sí había visto en televisión la obra «La veneciana de París» con la que la italiana ha debutado en los escenarios. En cuanto a sus proyectos profesionales, la homenajeada reconoció que no siente ninguna necesidad de volver a dirigir y que personalmente se encuentra bien. «Las cosas no pueden ser como eran, pero...» La muerte de su marido supuso todo un mazazo para Nuria Espert pero hoy es una mujer que asegura vivir tranquila, en paz y muy unida a sus hijas, su madre, y su nieta. Es actriz de teatro e insiste en que no piensa dirigir sus pasos hacia el cine o la televisión. «Nunca haría nada que me alejara del teatro», afirma rotunda. Es tal su pasión que no duda en reconocer que ya no distingue lo privado de su trabajo. «He conseguido fundir mi vida profesional con mi vida privada y eso me produce un gran bienestar». Actualmente vive con auténtica pasión el desembarco de su nieta en el teatro ya que «ves cómo todo vuelve a comenzar», según cuenta.

Por su parte, Claudia Cardinale, que estaba estupenda para su edad, habló maravillas de Espert, anunció que va a rodar una película próximamente con Jeremy Irons y destacó que de España lo que más le gusta es el campo. Cardinale, que recientemente ha sido nombrada embajadora extraordinaria de la UNESCO, compartió mesa y mantel con la propia Espert, con los anfitriones de la velada y con el bailarín Nacho Duato (su nuevo tinte capilar se debe a su papel de extraterrestre en «El Forastero», la película que acaba de rodar en Perú) y Ana Gamazo de Abelló, una de las señoras más elegantes y con mejores joyas de la noche.

El acto contó también con la asistencia de la ministra de Cultura, Pilar del Castillo. Su traje sastre no tenía nada que ver con los imposibles zapatos que eligió para la ocasión y que fueron el comentario de muchos. ¿Pero quién le anima? En fin, cosas de la moda (¿). Entre la larguísima lista de asistentes hubo especial atención a la hija de Raphael y Natalia Figueroa, Alejandra Martos, quien se casa el próximo mes de julio con Javier Aranzena. La ceremonia religiosa y el banquete se celebrarán en la casa de Raphael, en Boadilla del Monte, donde hay una capilla. La familia ha pedido la correspondiente autorización para que se pueda oficiar la ceremonia. De esta forma, los novios podrán tener un enlace más tranquilo e íntimo, como siempre han deseado. Por cierto, Alejandra confesó que el regalazo que le había hecho su padre Raphael era una casa muy cercana a la suya, concretamente en Majadahonda. «Estos días tengo un doble sentimiento, por una parte estoy muy alegre con mi enlace y por la otra con pena por dejar mi familia», dijo la novia que lució un original vestido de Roberto Verino.

Otros que aplaudieron la labor y el esfuerzo de Nuria Espert en todo estos años de trabajo fueron Anne Igartiburu, despampanante con un vestido rojo; Carla Royo Vilanova, que el 22 de mayo presenta su segundo libro, «Madre no hay más que una»; la actriz Lola Herrera con su inseparable amigo, el actor Paco Valladares; el académico Antonio Mingote con su esposa, Isabel, la modelo María Reyes...