Melania Trump de espaldas -donde se lee el mensaje- subiendo al coche
Melania Trump de espaldas -donde se lee el mensaje- subiendo al coche - AFP

La chaqueta de Zara con eslogan sitúa a Melania Trump en el ojo del huracán

La primera dama estadounidense lanzó un críptico mensaje con el atuendo que eligió al viajar hacia un albergue de niños inmigrantes

MadridActualizado:

Melania Trump (48) se ha convertido de nuevo en foco de críticas en las redes sociales al viajar hacia un campo de menores inmigrantes ataviada con una gabardina que llevaba escrito el mensaje «Realmente, no me importa. ¿Y a ti?». Curiosamente, se trataba de una chaqueta larga de estilo militar que estuvo a la venta hace un par de años en Zara por 33 euros.

Si bien el presidente Donald Trump se apresuró a aclarar que la primera dama se refería con su mensaje a los comentarios de algunos medios de comunicación que publican falsedades sobre ella, quizás no era el mejor momento para lucirla, al encontrarse de camino hacia el centro fronterizo de McAllen (Texas), donde hasta hace tres días los niños permanecían separados de sus padres, en medio de una crisis abierta por la segregación de familias.

Dos versiones

No obstante, esta afirmación de Donald Trump en Twitter contradecía a la realizada por Stephanie Grisham, portavoz oficial de Melania, que negaba cualquier mensaje oculto en la prenda. Pero, ¿no sabe la señora Grisham que desde María Antonieta todas las reinas, primeras ministras o primeras damas han sido objeto de comentario público por su atuendo, tanto por motivos de admiración como de reprobación? Y además, ¿no es suficiente mensaje la elección del vestuario en sí como para además trufarlo de frases que puedan ser malinterpretadas?

Está claro que Melania Trump estaba lanzando un mensaje con el texto de su gabardina, pero quizás la elección del día y del momento llevaron a equívocos sobre quién era el destinatario del comentario. Melania es una mujer decidida y con carácter, como comentaba Brigitte Macron tras su visita a Washington hace unos meses, y aunque se encuentra limitada por motivos de protocolo, no dudó en vestir una prenda que mostrase a la prensa sensacionalista su descontento. Un descontento que tiene su origen en permanentes noticias sobre ella, sus problemas de salud y sus discusiones matrimoniales.

Melania Trump junto a Brigitte Macron
Melania Trump junto a Brigitte Macron - AFP

La realidad es que cuando bajó del avión en el centro fronterizo de McAllen en Texas, unas horas más tarde, Melania Trump ya no llevaba la prenda «de autos», lo que indica que o bien recibió una instrucción de la Casa Blanca para que la dejase atrás o bien consideró que ya había pasado el mensaje con suficiente claridad. Tanto si se trataba de un «basta ya» a la prensa, como de una cortina de humo para difuminar el tema de la separación de padres e hijos en los centros de inmigración, está claro que la primera dama sabía con certeza que su chaqueta ocuparía titulares, al igual que lo anticipaban la Princesa Diana cuando lucía un escote o Hillary Clinton al cambiar de peinado.

La chaqueta con mensaje de Melania es una de sus decisiones de estilismo más polémicas, como lo fueron sus tacones de stiletto al acudir a visitar a los damnificados del huracán Harvey en Houston, o el carísimo abrigo de Dolce & Gabbana de 50.000 euros que llevó a una reunión del G-7 en Catania (Italia), una cantidad que supone la media de ingresos anuales de una familia norteamericana. En esta ocasión, lo inapropiado de la prenda era el contexto en el que la llevó, si bien las piezas con «mensaje» son enemigas acérrimas de cualquier personaje político que desee mantenerse fuera de debate.

Varias personalidades del mundo del cine y la televisión se significaron al respecto, tal y como hizo Jim Carrey en un tweet en el que ironizaba: «Nada conforta más a un solitario niño refugiado que hacerse una foto con una modelo eslovena que lleva un abrigo en el que se puede leer que a ella no le importa una m...».

Y es que en un mundo en el que una imagen es más potente que mil palabras, la ropa que lleve una primera dama en cualquier ocasión no es cuestión baladí, puesto que entre otras cosas, representa a todo un país, con sus distintos credos, circunstancias y sensibilidades. No obstante, se trata de una de las pocas excepciones que confirman a Melania como una mujer que ha aprendido a vestirse de un modo sobrio, que sabe ir favorecida y que se deja aconsejar con acierto. Con letras, o sin ellas, la moda es un mensaje.