¿Se casarán Carolina y Carlos este otoño?

¿Se casarán Carolina y Carlos este otoño?

Una boda por todo lo alto en Ibiza, la de Marisa Jara y Chente Gómez Escribano, ha cerrado el verano. Aunque no es el único (posible) enlace famoso del que se habla...

BEATRIZ CORTÁZAR
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Las puede haber más elegantes, más discretas, más políticamente correctas y hasta mas descabelladas. Por supuesto. Pero la boda de la modelo sevillana Marisa Jara y el promotor musical Chente Gómez Escribano fue sin duda la noche más divertida que puso fin al verano y es que había que ver cómo eran los pasajeros que salían de Ibiza el pasado domingo. Aparte de los muchos invitados, que protagonizaron la mayor «cumbre de solteros» de la temporada, el resto de los viajeros eran dj´s y personal que cubre la temporada veraniega en las discotecas más punteras de la isla balear, aparte, claro está, de la duquesa de Alba y su novio Alfonso Díez, los últimos en darse el chapuzón más comentado de la temporada.

Ibiza se ha despedido por todo lo alto dejando bien claro que sigue siendo el mayor foco de atención para cuantos buscan estar en el lugar adecuado y Marisa y su ya marido Chente han querido que pocos olviden los dos días de fiestas y encuentros que han organizado para los más de cien amigos que hasta ahí se trasladaron.

Como ya se ha visto en la exclusiva que publicó esta semana «Hola», la novia hizo todo un despliegue de vestuario, y el novio no se quedó atrás. En la lista de amigos se encontraron algunas de las mujeres más guapas del panorama nacional y algunos de los hombres más cotizados en el mercado de solteros de buena planta. Rosa Clará fue la encargada de realizar los dos vestidos nupciales de la ceremonia y del banquete, mientras que la ibicenca Charo Ruiz hizo también dos modelos para la fiesta de despedida de solteros en una impresionante residencia del interior de la isla.

Esa fue la primera cita. La lluvia hizo que se retrasara veinticuatro horas la «pool party» donde no faltaron las actuaciones que se ven por las macro discos de Ibiza: baile de duendes con zancos, acrobacias de malabares y danzas tribales, más un saxofonista a pie de piscina, simplemente genial. En el bufet hubo una auténtica alianza de civilizaciones entre México y España (el padre del novio era mexicano) y se podía probar desde paella o fideuá a quesadillas con guacamole o tacos de ternera.

La contraseña era el color blanco, salvo el granate que llevó Jara con un espectacular modelo de Charo Ruiz, de lo más sensual. Antes fue un vestido entre charro y sevillano de encajes, en blanco, también de Ruiz. Los amigos no fallaron. Las mujeres de blanco y aire hippy, los hombres lo mismo. Ana Obregón hizo muy buenas migas con Mónica Hoyos. Arancha de Benito, María José Suárez, Raquel Revuelta, Elisabeth Reyes y compartieron chales porque el frío era importante. De ahí que la barra de tequila tuviera aforo completo. Nada como un buen trago «derecho y sin caritas», como dicen los mexicanos, para combatir la brisa marina. Fonsi Nieto, Alvaro Muñoz Escassi e Israel Bayón también estuvieron.

La felicidad de los contrayentes sólo tuvo una sombra. Estos días se ha hablado en algunos medios sobre un presunto «pasado oscuro» de Chente en México y unas presuntas «estafas» con los conciertos que organizó cuando los tres tenores. Él mismo me aseguró que ha puesto todo ese asunto en manos del despacho de Garrigues y que en su día se dijeron cosas porque había intereses políticos detrás dado que esas galas las patrocinó un partido y la oposición puso sus pegas.

Cambio de escenario y presentación en Madrid de la nueva línea de la firma Aninoto de la mano de la actriz Carolina Cerezuela. Cuando una es feliz se le nota. Cuando encima no tiene que esconderse de nada ni de nada se le nota aún más. Eso le pasa a Cerezuela. Que está encantada con su trabajo en «Fibrilando», en Telecinco, y mucho más con su novio, el tenista Carlos Moyá con quien no se plantea boda. «Tal vez algún día, si tuviésemos hijos, formalizaríamos la relación, aunque el tema de los niños, debido a nuestras apretadas agendas, tampoco es una prioridad». Pues eso, tal vez.