Carmen Cordón junto a su marido, Ignacio Jiménez
Carmen Cordón junto a su marido, Ignacio Jiménez - Tomorrow

Carmen Cordón: «De mi padre aprendí que, mientras estés vivo, hay que seguir adelante»

La hija del empresario Publio Cordón relata cómo rehizo su vida tras el secuestro de su padre. Junto a su marido, ha reabierto el Hotel Inglés de Madrid

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Cuando en 1995 los GRAPO secuestraron en Zaragoza a Publio Cordón, su hija Carmen, que por aquel entonces tenía 27 años, era la única de los cuatro vástagos del empresario soriano que trabajaba en la empresa familiar. Junto a Ignacio Jiménez, su marido, tuvo que negociar con los terroristas un rescate de 400 millones de pesetas que de nada sirvió. Jamás volvió a ver a su padre.

Tras aquel infierno, la familia Cordón, por aquel entonces propietaria de una de las compañías de seguros de salud más prósperas de España (Previasa), quedó económicamente muy tocada. La empresa se acabó vendiendo, pues Publio Cordón era su mayor pilar; aunque pudieron conservar las clínicas Quirón, gestionadas hasta hace tres años por Pilar Muro, la viuda, y María, la hermana más pequeña.

Carmen Cordón junto a sus hermanas y su madre, Pilar Muro
Carmen Cordón junto a sus hermanas y su madre, Pilar Muro - ABC

El secuestro y la desaparición de su padre dejó a Carmen física y moralmente derrotada: para conseguir su libertad, se había invertido, infructuosamente, buena parte del patrimonio familiar. «Entonces mi marido y yo decidimos que era el momento de respirar aire fresco -relata a ABC-. Gracias a un amigo conseguimos un trabajo con Occidental Hoteles, en República Dominicana. Y allí nos fuimos con nuestro bebé, que todavía no había cumplido su primer año de vida. Queríamos empezar una vida desde cero».

En el país caribeño, mientras ella trabajaba como comercial, Ignacio fue ocupando cargos de alta dirección en varios grupos y moviéndose de un lado a otro del mundo.

«La nuestra es una historia de mujeres que nos quedamos solas y desasistidas, pero que dimos la talla -dice Carmen-. Y todo gracias a mi madre, una figura fuerte, alrededor de la que giramos todas las hermanas. Ella está orgullosa de que hayamos salido luchadoras». Y así ha sido: la de las hermanas Cordon es una historia de superación y éxito. María ha resultado ser una gran gestora y empresaria, Raquel es artista y reside en EE.UU., mientras que Pilar forma parte del equipo olímpico español de hípica. Carmen, por su parte, puede presumir de estar cimentando sus dos «singulares» hoteles del grupo Hidden Away Hotels.

Pura esencia

Su máxima es hallar ese edificio escondido y recuperarlo para crear un establecimiento único. Esa idea primero la materializaron Carmen e Ignacio en La Posada Terra Santa, ubicada en un edificio de 500 años de antigüedad tras la catedral de Palma de Mallorca y que acaba de ser valorado como el quinto mejor hotel-boutique de España por un reconocido localizador de hoteles internacional. Ahora, su aventura empresarial se consolida con el Gran Hotel Ingles de Madrid, el más antiguo de la capital -data de 1886- y el primer edificio civil que contó con luz eléctrica. «Escondido» en la calle de Echegaray, en pleno Barrio de las Letras, antaño fue centro de tertulias políticas y literarias. Con la guerra civil comenzó su decadencia y desde los años 50 del siglo pasado, languidecía hasta que echó el cierre en 2012. Ahora, un año después de su compra por parte de Hidden Away y tras una espectacular reforma, el Gran Hotel Inglés ha cobrado una nueva vida.

El lobby del nuevo Gran Hotel Inglés
El lobby del nuevo Gran Hotel Inglés - Tomorrow

«Conectamos con el estudio de David Rockwell, que es como Philippe Starck en EE.UU. y cuyo trabajo le encanta a Ignacio, para que hiciera la reforma. Nosotros no solo buscamos la mejor cama y el mejor desayuno, sino la mejor experiencia y Rockwell, que al ser hijo de una coreógrafa y criarse en el mundo del teatro, no solo decora sino que crea escenas. Clavó la idea. Con su reforma, el hotel rezuma el art déco que tuvo en su época de esplendor, en los años 20, con un punto de humor y un guiño al arte. Ha hecho un trabajo excelente». Para la reforma, Rockwell ha recuperado el edificio, su estructura original, sus entradas, sus columnas de forja tan madrileñas... Y Carmen e Ignacio han recuperado, también, su historia buceando en archivos y encontrando documentos de los fundadores, así como de visitantes de otras épocas.

Triunfo medido

El éxito de sus dos primeros hoteles no ha acelerado su ritmo: la pareja se toma su tiempo para buscar por otras latitudes esos espacios únicos que luego habilitarán como alojamientos de lujo. A la pregunta de si esta manera de hacer las cosas conecta con el legado de sus padres, Carmen Cordón no lo duda: «De mi padre aprendí una cosa que repetía constantemente y es que en la vida solo fracasa el que se rinde. Mientras estés vivo, hay que seguir para adelante. De mi madre atesoro sus valores, sus principios, su claridad... Es nuestro eje».