Bronca familiar en el clan de los Janeiro: Jesulín apoya a su mujer

La más preocupada es la madre del diestro, Carmen Bazán, y es que una vez más tiene que soportar cómo su familia vuelve a distanciarse y estar en los titulares de prensa sin que ella pueda poner paz

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La más preocupada es la madre del diestro, Carmen Bazán, y es que una vez más tiene que soportar cómo su familia vuelve a distanciarse y estar en los titulares de prensa sin que ella pueda poner paz donde ahora sólo hay tirantez. El hecho de que María José Campanario apareciera como una de las involucradas en la llamada «Operación Karlos» de facturas falsas a la Seguridad Social ha traído más consecuencias a la familia que las puramente judiciales. El escándalo llegó a todos los informativos y ahora que ya se ha levantado el secreto del sumario es cuando también trasciende la bronca que el pasado fin de semana el matador tuvo con sus hermanos, concretamente con Humberto, el piloto de la familia, a quien le ha dicho que no quiere volver a verlo en su casa de «Ambiciones». Según me cuentan, el enfado de Jesulín viene por unas declaraciones que días atrás hizo Humberto cuando le preguntaron por el asunto de su cuñada y él simplemente contestó que los Janeiro no tenían nada que ver con ese embrollo. Vamos, que cada palo aguantara su vela.

Esta afirmación le sentó como una patada a su hermano y se supone que a la mismísima Campanario y de ahí que el pasado domingo, cuando el torero fue a «Ambiciones» para cambiar el coche y se encontró que estaba el de su hermano (acababa de llegar de un viaje y se quedó a dormir en la casa) subió a su habitación, le despertó (eran más de las dos de la mañana) y le exigió que no volviera a pisar esa casa.

Por fuentes cercanas a la familia me consta que entre los hermanos hay mucho malestar con la actitud del diestro y, sobre todo, con la manera en que la Campanario le está influyendo. Dicen que, después del escándalo de las facturas, la actitud de María José no es la de una mujer hundida y dicen que los ataques de ira del diestro -días atrás con unos reporteros, ahora con su hermano- son prueba de su influjo. Lo más curioso de todo es que después de ese altercado Humberto se fue a Panamá y cuando llama a su familia nadie se atreve a contarle que la bronca ha trascendido. Este sábado regresa a Madrid y se va a encontrar con todo el pastel en la cara cuando pise tierra. Está visto que por A o por B esta familia nunca se bajará del «candelabro».

EN SU PUNTO

BEATRIZ CORTÁZAR