Bradley Cooper
Bradley Cooper - BELÉN DÍAZ

Bradley Cooper juega al despiste con Irina Shayk y Naomi Campbell

El actor compartió un desayuno íntimo con la «diosa de ébano» en Los Ángeles. Unas horas después volaba a París para reunirse con su novia

MARÍA ESTEVEZ
LOS ÁNGELESActualizado:

Parecía que el amor les había durado un suspiro, pero cuando los medios del corazón de medio mundo ya habían dado por finiquitado su noviazgo, Bradley Cooper ha tenido los reflejos de volar desde Los Ángeles hasta París para acompañar a Irina Shayk en la Semana de la Moda. En poco menos de 48 horas, el atractivo actor norteamericano ha transitado de un desayuno íntimo con Naomi Campbell en un restaurante de Los Ángeles a un romántico paseo por la capital francesa del brazo de la bella modelo rusa. Ha sido su manera de desmentir que Naomi sea la mujer que ahora ocupa su corazón.

Estos últimos días parecía que la pasión entre Cooper y Shayk estaba congelada. Mientras que Irina publicaba un selfie de tono bastante erótico en Instagram, Cooper era descubierto por los paparazzi junto a Campbell en unr estaurante y a una hora bastante temprana. Tras dar buena cuenta de la primera comida del día, ambos desaparecieron por las calles de la ciudad californiana a bordo de un coche conducido por el propio actor. Inmediatamente después, los rumores sobre la ruptura definitiva de una de las parejas del pasado año se dispararon.

Hace doce meses, Irina Shayk y Bradley Cooper se lamían las heridas, sentimentalmente hablando. Ella acababa de romper con el futbolista Cristiano Ronaldo, delantero del Real Madrid, tras cuatro años de mediático romance. Él había anunciado a su círculo más íntimo que la modelo y actriz británica Suki Waterhouse, a la que sacaba 20 años de diferencia, ya no ocupaba su corazón. Sin embargo, Suki le hizo un último favor y accedió a acompañarle a la ceremonia de entrega de los Oscar como si todavía fueran pareja. Bradley estaba nominado por la película «El francotirador», de Clint Eastwood.

Sobre las razones de las rupturas de Cooper y Shayk no se dieron demasiadas explicaciones: poco después de la Navidad, Irina se limitó a relatar su recién estrenada soltería a través de diversas imágenes colgadas en su cuenta de Instagram, en las que aparecía sola y «descansando» en una playa paradisíaca (Cristiano, posteriormente, dejó bien claro en la ceremonia de entrega del Balón de Oro que la única mujer que ocupaba su corazón era su madre, Dolores Aveiro); SukiWaterhouse, por su parte, no disimuló el hastío que le producía su relación sentimental con Bradley Cooper en una entrevista que concedió a la edición británica de la revista «Elle»: «No hablo de mi novio porque es aburrido». No aclaró si lo que le resultaba aburrido era su propio novio o que siempre le preguntaran por él.

A comienzos de mayo de 2015, y después de que los rumores crecieran como una bola de nieve, unas fotos publicadas en la revista «¡Hola!» confirmaron el bombazo informativo de la temporada: la modelo rusa y el actor norteamericano paseaban su amor por las calles de Nueva York. Entrado el verano, los paparazzi les «pillaron» en la costa amalfitana besándose como si fueran Burt Lancaster y Deborah Kerr en «De aquí a la eternidad».

Aprendiz de Leo Dicaprio

Sea cual sea la auténtica naturaleza de la relación entre Bradley Cooper e Irina Shayk, parece que este ha decidido seguir los pasos de su colega Leonardo DiCaprio en esto de añadir bellezas a su calendario personal. Antes que Irina y que la propia Suki Waterhouse, Cooper salió con las actrices Olivia Wilde, Jennifer Aniston y Zoe Zaldana. Más allá de su buena estrella en Hollywood, entre las similitudes de la estrella de «El renacido», y flamante ganador del Oscar, y el protagonista de «El francotirador» figura la facilidad para la conquista.

Es normal ver a Leo DiCaprio rodeado de mujeres hermosas, modelos jóvenes de largas piernas que pueblan la costa de California. En su nutrido historial destacan Gisele Bündchen, Erin Heatherton, Bar Refaeli, Toni Garrn, Helena Christensen y, precisamente, Naomi Campbell, quien parece haber conquistado a Cooper. En la meca del cine, donde los actores no crecen y pueden comportarse durante décadas como si tuvieran veinte años, Bradley Cooper y Leonardo DiCaprio se muestran insaciables, ajenos a las relaciones duraderas y con una alergia casi enfermiza al matrimonio.