Liv Boeree, en un torneo celebrado en Praga, hace unos días
Liv Boeree, en un torneo celebrado en Praga, hace unos días - NEIL STODDART

Liv Boeree, la astrofísica del póker

La británica desafía a todos en un mundo donde las mujeres siguen siendo minoría

PRAGAActualizado:

Olivia Boeree tiene una mente inquieta y un perfil cubista: astrofísica licenciada, modelo ocasional, presentadora de televisión, jugadora profesional y activa benefactora de causas que no deberíamos perder. La británica, de 33 años, hace un alto en el PokerStars Championship de Praga, en el Hotel Hilton, donde cientos de jugadores se afanan en alinear el azar y las matemáticas.

Liv Boeree no se ofende cuando le preguntan si desperdicia su talento. En 2010 ganó en la festivalera ciudad de San Remo el mayor torneo visto hasta entonces en Europa. Su recompensa: 1.250.000 euros y su fichaje por el equipo de profesionales de PokerStars. «Lo de malgastar el talento es recurrente, pero leo y aprendo cada día, algo que no podría hacer con otro tipo de trabajo. Aumento mis conocimientos, gano dinero y puedo aprovecharlo en buenas causas, en ayudar a la gente aunque sea a pequeña escala».

¿Echa de menos la astrofísica? «A veces, pero una de las cosas buenas del póker es que te deja tiempo libre y cuando no juego leo sobre física y ciencia. Incluso grabo algunos vídeos científicos. Lo mejor de mi vida es tener tanta libertad».

¿Se ve jugando de mayor o es algo pasajero? «Espero seguir muchos años. Es fascinante y me encanta el estilo de vida». Como no es fácil imaginarse el día a día de una jugadora, Boeree lo resume: «Me levanto, voy al gimnasio, escalo un poco… Después leo o escribo. A veces quedo con los amigos, pero sobre todo paso mucho tiempo leyendo». De sus escrituras cabe esperar un par de libros, aunque no sabe si terminará primero el de póker o el que prepara sobre otra materia muy distinta.

En Praga también nos encontramos con el canadiense Daniel Negreanu, de 33 años. Es el jugador que más dinero ha ganado en torneos en vivo. Sale a millón de dólares por año (27 millones de euros), aunque en una lista de los mejores se sitúa sobre el puesto 40. ¿Modesto? «Soy realista, no como Phil Hellmuth, que se siente el número uno y es malísimo».

Cuando era más joven, podía pasar dos días seguidos en partidas carísimas. «Ahora con ocho horas me basta». «Se pierden reflejos y resistencia», reconoce. Uno de sus puntos fuertes es la capacidad de «leer» a los otros, de descifrar la cara de póker. «La gente siempre actúa, pero puedes percibir si están felices o incómodos. Yo siempre entreno la capacidad de interpretar los gestos», explica. En cierta ocasión confesó que le cueta más con las mujeres. «A lo largo de mi vida me han dado muchas más dificultades», corrobora.

A Boeree no le gusta esta afirmación: «No creo en eso. Las mujeres son personas. Hay jugadoras fáciles de leer y otras difíciles, al igual que los jugadores. No veo que el género marque diferencias». Liv remarca que ni siquiera se puede hablar de distintos estilos. «Hay menos mujeres y la única diferencia es que por selección natural quedan las mejores», afirma. Tampoco le gusta aferrarse a los tópicos por países. «Quizá se pueda clasificar mejor por regiones. Se dice que los nórdicos son agresivos, pero los grandes son buenos independientemente de su origen. Sí es verdad que en algunos países son más expresivos».

A Daniel, en cambio, le parece averiguar de dónde es un jugador. «Me basta con fijarme en su comportamiento. Los franceses son creativos, los alemanes más calculadores y a los escandinavos les encanta farolear». ¿Los españoles? «Son salvajes, apasionados».

Acoso sexual

Liv Boeree no elude el aluvión de ejemplos de acoso y abuso. «No es nada parecido a Hollywood y la mayoría de jugadores son fantásticos, respetuosos y amables. Quedan malos hábitos de las viejas generaciones, pero es una minoría. Los organizadores y los jugadores cuidamos los unos de los otros».

La verdadera preocupación de Boeree son las malas cartas que parece tener el planeta. «Es terrorífico. Puede incluso que -nuestra supervivencia- sea una moneda al aire… No, somos ligeros favoritos. Quiero ser optimista, pero debemos empezar a preocuparnos más. No es una cuestión de creencias, sino de ciencia».

Negreanu ha aparecido en películas como «Lucky you» y «X-Men orígenes: Lobezno». Ahora colabora con James Cameron en un proyecto sobre la vida vegana. También conoce a Tobey Maguire. «Es mejor jugador que yo intérprete», dice. Como despedida, se enfrenta a una escena imaginaria. En una partida le reparten dos reyes. Sus rivales son Dios y Donald Trump. El primero sube y el presidente sube y se lo juega todo, «all in». ¿Qué haría? «Vería la apuesta», dispara al instante, «porque Trump es un idiota». «Seguro que estaría faroleando».