El tenor italiano Andrea Bocelli

Bocelli: «Soy un tenor de mi tiempo, pero a la antigua»

JULIO BRAVO
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A Andrea Bocelli le ha gustado siempre acompañarse en sus proyectos de primeros espadas de la música: Zubin Mehta, Luciano Pavarotti, Myung-Whun Chung, Seiji Ozawa o Valery Gergiev. Para su último trabajo discográfico, titulado «Sentimento», ha contado con la colaboración de Lorin Maazel. En realidad, fue del propio director de orquesta la idea de rescatar una serie de canciones populares y arreglarlas para tenor, violín y orquesta, «al estilo de las interpretaciones de artistas del pasado como John McCormack o Fritz Kreisler», audiciones de infancia del propio Maazel.

Ése fue el origen de este disco, que acaba de ver la luz, y en el que pueden oirse canciones del repertorio popular napolitano -«Mattinata», «La serenata», «La danza» o «A vucchella»- junto con adaptaciones de piezas como el «Concierto de Aranjuez», la barcarola de «Los cuentos de Hoffman» o «Plaisir d´amour». «Es un disco que habla por sí mismo -explica Bocelli-, que posee grandes melodías y canciones de una extraordinaria belleza».

«En Aranjuez con tu amor» (basada en el célebre adagio del «Concierto de Aranjuez» de Rodrigo) es la única incursión en español del disco. «Es una canción evocadora e inquietante, una tristeza muy bella; los arreglos de Maazel son arrebatadores, tienen una fuerza extraordinaria, y fue una delicia cantarla».

Aunque su popularidad (y sus trabajos discográficos) ha trascendido el ámbito de la música clásica, Bocelli cada vez se encuentra más comprometido con la ópera. Se define como un tenor del siglo XXI, pero «a la antigua». «Hay una única manera de proyectar la voz -explica-. Ahora ha cambiado el estilo, el modo de expresar, pero la manera en que se emite la voz es la misma que en el siglo XIX».

Enamorado de España -de su vino y de sus mujeres especialmente, ha llegado a confesar-, admira «el extraordinario crecimiento que está viviendo el país en los últimos años; los españoles han tenido que hacer grandes esfuerzos para hacer crecer el país». Musicalmente, hay dos nombres que surgen de manera inevitable en la conversación: «España ha regalado grandes voces al mundo, como Plácido Domingo o José Carreras». De aquél destaca por encima de otras cualidades «su gran musicalidad y su línea; de José, el timbre maravilloso y su capacidad de comunicación».

Volcado cada vez más en la ópera -a pesar de su ceguera ha intervenido en distintas producciones escénicas, alguna de las cuales se han grabado y probablemente serán editadas-, Bocelli cree que todavía está muy lejano el día en que la lírica pueda ser un género popular. «Es un trabajo que va en dos sentidos. Por una parte, los medios de comunicación no han hecho demasiado por popularizar la ópera; pero tampoco los teatros han hecho grandes cosas para abrirse a un público nuevo. Los teatros -y también los cantantes, y la gente involucrada en este mundo- ha de esforzarse por conseguir acercarse a ese público nuevo».