Barenboim, música por la paz en Sevilla

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Los pies de Daniel Barenboim, libres de unos zapatos blancos de lona, reposan sobre una silla de plástico que le sirve para estirar las piernas. El músico está relajado, con unos cómodos pantalones blancos y una camisa estampada en tonos celestes. Los músicos españoles de la orquesta- taller, la mayoría casi adolescentes, lo miran sin perder ni un solo detalle esparcidos en una alfombra roja situada en el centro de una sala de ensayo. Daniel Barenboim evoca con los músicos de la Orquesta Joven de Andalucía (OJA) el viaje que hicieron el día anterior a Córdoba, en la que recorrieron las huellas del pasado cristiano, hebreo y musulmán. «El conflicto que vivimos nosotros es parte de vuestra historia, por eso la sensibilidad española hacia Próximo Oriente es mayor de la que se puede esperar de ingleses o alemanes», les comenta el maestro.

Y es que uno de los objetivos del West Eastern Divan es el acercamiento entre dos culturas condenadas a entenderse mediante el diálogo, ya sea musical, ya sea mediante la palabra. De hecho, en la Hacienda Lantana, situada en la localidad sevillana de Pilas, lo lógico es encontrar un israelí compartiendo la habitación con un musulmán o con un español, como Pepón García, uno de los oboes de la OJA que recuerda una fiesta celebrada hace unos días en la que «se pretendía que cada grupo interpretara la música de sus raíces. Montamos una charanga y tocamos pasodobles, mientras que a nosotros nos enseñaron unos bailes judíos».

Todos ellos llevan conviviendo en Pilas desde el 7 de agosto y continuarán hasta el 1 de septiembre, en unas jornadas de trabajo que comienzan a las siete de la mañana, para inmediatamente ensayar durante la mañana y, tras el almuerzo y un breve descanso, hasta las siete de la tarde, hora en la que se cena --lgo que trae locos los españoles- y tras la que se ejecuta el último de los ensayos del día. Estudio continuo que los miembros del taller compaginan con baños en la piscina cuando tienen algo de tiempo.

El director argentino-israelí se encontró ayer con el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, quien le ofreció esa comunidad como sede permanente de la orquesta-taller. Barenboim aseguraba ayer que, «en lo que al futuro se refiere, yo estaría contentísimo de poder establecer un lugar fijo para el taller», y añadió que «Andalucía, como es evidente, reúne muchas condiciones ideales». El músico reconoció, no obstante, que aún tendría que hablar largo y tendido con Chaves sobre los objetivos concretos de este taller musical en el caso de que se estableciera con carácter estable en esta región. Por otra parte, Barenboim señaló que España es el país europeo que más ha influido en los compositores extranjeros, porque veían en este país la huella de Oriente; en este sentido, agregó que «la función cultural de Andalucía es orientar y orientalizar Europa, y, al mismo tiempo, occidentalizar a Oriente». JESÚS MORILLO